Friendsgiving (I)

O te caigo genial o te caigo fatal. No suelo caer a medias.

No tengo muchos amigos. Es un hecho, no una queja. Necesitan mucho mantenimiento y como te despistes un poco, los pierdes.

Nunca he tenido colegas. Yo me doy al 100% cuando conozco a alguien. Colegas de salir, grupo de deporte o actividades…no tengo. Ni estoy muy interesada en tenerlos. Si que lo he intentado con el tema de viajar. Pero en realidad no era colega, era amiga. Luego dejó de serlo.

Porque soy radical. Me la juegas o no me aceptas tal y como soy, pues vale. Lo entinedo pero se acaba lo que había.

No soy de medias tintas. Con los hombres me pasa lo mismo. Si no me quieres como pareja, no me pidas que sigamos siendo amigos.

Ah, y hablo mucho. No por protagonismo. Algún trauma oculto habrá seguro, pero ni sé lo que es ni lo quiero saber.

Pero también escucho.

Aunque me ha salido una mala manía de interrumpir a la gente. Y me da rabia. Working on it estoy.

Y puedo resultar pesada/agobiante/cargante/soez/bruta. Soy consciente.

En estos últimos meses me he cansado de un par de dobloneras que no me terminaban de aceptar o que me aconsejaban “por mi bien” que cambiara algunas cosas de mi.

Puede que tuvieran razón pero me siento aliviada de no ver una cara agria cuando le hablaba a una de ellas o de tener como un pepito grillo a la otra. Es incómodo porque trabajo con ellas, pero creo que lo llevaré bien.

Siempre le he dado mucha importancia al concepto AMIGO. No suelo usarlo para casi nadie.

Mis compañeros de la universidad no entendían que no les llamara amigos. Ellos eran “mi gente”. Les costó pero se convencieron cuando les expliqué que era mi forma cariñosa de llamarlos.

Para mi un amigo es como tu pareja amorosa pero sin la parte sexual.

Tu conoces a alguien, congenias y cuando descubres que el sentimiento es mutuo, incluyes a esa persona en tu vida. Cuando hay parte de sexual, pues acabas teniendo una vida juntos al 100%. Con los amigos, pues quedas cuando se puede/se quiere.

¿Es esa persona perfecta? Ni la pareja ni el amigo. Nadie es perfecto.

¿Dejas a tu pareja o amigo porque hay cosas que no te gusta que haga, diga o sea? Pues puedes dejarlos, pero para mí, ni era tu pareja, ni era tu amigo.

Así me siento por mis amigos: no juzgada ni analizada.

Y me sorprende mucho. Porque también soy inestable a veces, o indecisa (los dos últimos eventos han sido un cambio de fechas y horas increíble). Entendería que se equivocaran de fecha u hora en el siguiente evento y no aparecieran.

Y me siento agradecida por tenerlos. Y que nos reunamos cada sábado en el chiquiático.

Y, por eso y porque me encantan todas las celebraciones americanas, este año celebro FRIENDSGIVING. Un Acción de gracias pero de amigos.

Si sigo así, se acostumbrarán que las celebraciones americanas implican llevar cada uno algo para comer. La anfitriona se encarga del plato principal, la decoración y el lugar.

Como no, con lo que me gusta a mí las manualidades, hay invitaciones que terminaré de montar mañana. Esta es la muestra (advierto que las fotos me han salido caca; en realidad mola más y que el wahsi tape textil no pega bien, como podéis observar):

friendsgivinga_card_front

friendsgivinga_card_back

¡Qué ganas tengo!

Si alguien le apetece o quiere asistir y no ha recibido invitación, que comente en el post justificando su asistencia y se estudiará si cumple los requisitos =P

Si los cumple, será invitado.

Anuncios

Ice cream Stakeout

Ayer, iba yo detrás de un camión de helados y al leer las letras de su matrícula me sonaban familiares.

Mi mente me hizo confundirme y relacioné la matricula que acababa en DGT con la alguna de la Policía. Y me pregunté:

“¿Esas letras en las matrículas no están reservadas?”

“¿Cómo la puede tener un camión de helados”

Y claro, el ver tanta peli de policías me iluminó:

Es un camión que va de incognito en una misión de vigilancia.

Pero aunque tenía el tamaño perfecto para meter un equipo de escucha y varios agentes, algunas cosas no me cuadraba:

  • La matrícula los delataba
  • Y, un camión de helados ahora que ya ha llegado el frío….

Después de ir varios kilómetros detrás del camioncete, caí que las siglas de la poli son CNP y PGC y todo tuvo sentido.

Menuda película me estaba montando. Sólo me faltó ponerle nombres a los agentes de dentro y decidir la banda sonora.

Definitivamente estoy atrapada pero, a partir de ahora alguno de vosotros se fijará más en los camiones de helados.

Seguro con excursiones – 2ª parte

“Mirad, mirad! Qué me tratáis de tonta y no lo soy. Os dije que había leído que tenía ofertas de balnearios.” – Nos dice mi madre a mi hermano y a mi mientras agita un puñado de folios en la mano.

Tarifas 2017. ¿Veis? ¿Veis?

Y mi hermano se parte cuando le contesto a mi madre: “Sí, veo que eso es las tarifas del balneario al que al final vamos y que te traje yo, no el seguro.”

Ah, pues vale – Nos contesta mientras se va como si no hubiera pasado nada

Curiosity

La curiosidad me está matando.

Todos los días veo el número de visitas que tengo en el blog.

Cuando sube muuuucho de la media, me emociono.

Pero desde hace unos días, más que la emoción es la curiosidad lo que surge.

Y me está matando.

¿Quién de vosotros me lee desde United Kingdom?

Rotundamente NO hasta que sea un SÍ

Estoy acojonada. Muchísimo.

Hay veces en la vida que algunas decisiones que tomas, las tienes tan claras que sabes que no vas a cambiar de opinión NUNCA.

Pero desde hace unos días hay una que me la estoy replanteando.

Yo siempre he dicho que no tendría ni quería perros. Una porque yo noto más el olor del perro y no me gusta y la otra porque un perro lleva implícita una responsabilidad que no sé si soy capaz de cumplir: sacarlo a pasear antes de irme a trabajar.

Por mi horario laboral, paso mucho tiempo fuera de casa y el perro necesita más compañía. Y luego, lo de madrugar un poquito más… sé que no lo conseguiría.

Por eso, hace 6 años, elegí gato como animal de compañía. Y siempre he cumplido con mis obligaciones de dueña: limpiar el arenero y darle agua y comida.

Pero como decía, desde hace unos días, tengo unas ganas inexplicables de adoptar un perro. Tengo la imagen abstracta en mi mente: ni el color ni la raza están definidos.

Y no se me pasa. Ayer me sorprendí a mí misma buscando en Internet perros en adopción. Y uno me encantó. De 4 meses. Negrito. Tan mono.

Menos mal que luego lo analicé en frío y decidí que no puede ser.

Por las razones de antes ya comentadas y principalmente por Turbo. Es muy espacialito y me da miedo que vuelva a auto-ponerse en segundo plano. Cuando tenía a los dos gatos, con Turbo no interactuaba, se comportaba como una silla más del comedor. Parece ser que la exclusividad de la dueña se la agenció el Tigre. Luego, sin Tigre, se convirtió en otro gato totalmente diferente y ahora somos, al menos, como compañeros de piso que duermen en la misma cama. Por eso, me da miedo que vuelva a hacer lo mismo si meto otro animal en casa. Que yo al Turbo lo quiero mucho, eh?

También está el tema de la incompatibilidad de tener un perro y gato. Con lo miedica que es el Turbo, se me muere el primer día de un ataque al corazón. O directamente el perro tenga instinto cazador y me lo mata.

Debo ser sincera y reconocer que, a pesar de todos los contras, aun no se me han pasado las ganas.

Y estoy acojonada no por el tema perro, sino por la otra decisión “incambiable under any circumstance”: tener un hijo.

Nunca he tenido ese instinto maternal que hace que quieras ser madre. Además, como no lo tengo, estudio la situación objetivamente y salen los mismos contras que con el perro:

  • Responsabilidad pero a mayor nivel
  • Dedicación
  • Economía (no lo he comentado pero si tuviera un perro, los costes que le tocan habría que quitarlos de los viajes)

Y claro, así, objetivamente, es un NO rotundo.

Pero…viendo lo visto… me da miedo que un día me levante y tenga esas ganas inimaginables de tener un hijo. Y vaya a por él.

Ains, que miedito.