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Bisbi

Leyendo el post de Nisi sobre la música y David Bisbal me he acordado del día que fui a ver a David Bisbal.

Estaba estudiando con una amiga (dejó de serlo al tiempo) y nos llamó la madre de una niña que era prima de un amigo nuestro. Era la época triunfitos, acababan de salir de la academia y estaban de giras varias. Y esta mujer estaba obsesionada con ellos. Parecía que lo hacía todo por su hija, pero la niña tenía 11 años y no creo que necesitara todo ese esfuerzo. Podría haberme ahorrado el párrafo pero entonces no se entendería el surrealismo de la historia.

Entre estudiar y ver a Bisbal, elegimos a Bisbal. Estábamos convencidas que íbamos a una firma de discos o algo parecido hasta que la mujer, mientras conducía, me dijo:

Vis, tu coges a la nena y te metes por la puerta de emergencia del parking subterráneo, que me la han dejado entornada.

Yo, con los ojos como platos flipaba.

¿Parking? ¿Me la han dejado?
¿A que nos habíamos apuntado?

Pues a ser una de esas locas que hace vigilancia para ver a un famoso.

Al final, entramos en el parking subterráneo donde se alojaba. La mujer ya conocía al segurata de ese turno y nos dejó pasar. Y aparcamos. Y esperamos al menos una hora. Yo me quería ir a mi casa de pensar en la situación: 4 personas agazapadas dentro de un coche en un parking a oscuras esperando por si daba la casualidad que Bisbal se iba a algún sitio. Y éramos privilegiadas. Nadie puede entrar a un parking de hotel así por que sí. Teníamos contactos.

Al final, salió. A la mujer le dieron el chivatazo y salimos del coche y corrimos hacia una puerta cerrada. Él salió de la puerta y entró en un coche con la puerta abierta. Estuve a medio metro de Bisbal. Y desde dentro del coche, él miró a la niña y le cantó una frase.

Y ya. Volvimos a nuestro coche y a nuestra casa. Aún flipo en colores.

En ese momento decidí que nunca sería una groupie. Tengo demasiada dignidad.

La mujer siguió con su fiebre Triunfitos. Llegó incluso a ser amiga de la madre de la Fergó y la niña heredó la ropa de cuando era pequeña.

El becario yogurín

– Vis, tienes que añadir al becario en el grupo de correo que usamos
– Ok, un momento y te lo pongo. Ya lo tienes
– Muchas gracien
– Que majo es el becario, eh?, te has quedado el mejor.
– Si
– Y que guapo, si él tuviera más añitos o yo fuera más joven…
– Vis, lo que tú digas, pero deja de hablar
– Tranquila, que no me oye
– Sí, sí que te está oyendo
– Ups, ok, vale… hasta lueguen…

Morenita

– ¿Tu novia ya ha encontrado ya curro?
– No.
By the way, ¿Cómo se llama?
Fulanita.
– ¿Tienes alguna foto de ella aquí?

Y ya no se puede aguantar y me mira raro. Pero su compañero le dice: “Lo hace con todos, si sabe que no las va a conocer en persona necesita verlas al menos en foto. Es inofensiva

Me la enseña y le digo:

– Uy, que chiquitita.
– Sí, y más si la comparas conmigo.
– Y jo, que envidia. Qué morenita que está.

Se ríe, yo no y entonces me dice: “Vis, es que es colombiana”

Infernal Half Hour on Saturdays

04/05/2013

Sábado, 09:00 h.

Es un curso del que ya hablaré. El de “Bolillos”. Que no son bolillos ;-) En Valencia.

Me he levantado a las 6.45. Desde que lo empecé en febrero, los viernes tengo que estar a las 10 de la noche cenada y en la cama. Si no (¿si no?), no conseguiría levantarme e ir a clase.

En estos momentos me estoy muriendo de sueño. Estoy luchando para no dormirme en la mesa. Como lo haga, roncaré. Qué vergüenza, ¿no?

Lo hablé con Yorch, que no es enfermero y no barrendero y es inevitable que le pregunten, para descubrir que estaba haciendo mal. Desayuna al llegar a Valencia un café con leche ¿era por la tostada con tomate? ¿Desayunaba muy tarde y el café no hacía efecto? ¿No dormía lo suficiente?

Siempre me ocurre a la hora u hora y media de clase. Durante media hora es una lucha de cabecear, moverme en la silla, apuntar todo lo que dice el profe para estar activa. Pero no funciona, se me nubla la vista varias veces.

Y no es que la clase sea aburrida, ni que ya me sepa lo que está explicando o que la temperatura del aula sea muy alta y me entre modorra (al revés, siempre paso frío).

Media hora todas las semanas, aghhhhh!

Me dijo que le pasa a mucha gente. Pero seguimos sin tener la razón (¿Digestión del desayuno?, ¿Atención limitada por el tiempo?) ni una solución (¿Desayunar más café/más pronto?)

Luego se pasa, porque sobre las 10 hacemos un descanso y el sufrimiento desaparece. Al 100% de nuevo.

Al igual que en las películas cuando hay un accidente, yo digo:
¿Hay algún doctor en el blog?
¿con una explicación y lo más importante: UNA SOLUCIÓN?

¿Por qué nadie quiere mi queso?

SPOILER: POST DERROTISTA;
pero tranquilos, sólo es en el terreno sentimental, en lo demás estoy más que genial.

Llevo varios días que NO quiero escribir este post.

Llevo varios días que no sé qué me pasa.  Sólo tenia una ligera idea.

Llevo varios días que lo pospongo con la esperanza de que no lo tenga/quiera escribir.

Pero si tengo que confiar en la esperanza, vamos apañaos.

La esperanza es algo que, en el terreno sentimental, he perdido. Para siempre (modo DRAMÁTICO on).

Todo empezó hace una semana cuando el Externo descubrió y llegó a este blog. Y no me importa, lo mismo que hablaba con él (en aquella época que hablábamos) y en el mismo tono es el que uso aquí. Al fin, el Externo se ha dado cuenta que me gusta. Yo pensaba que se lo había dejado claro.

Claro me quedó a mi cuando me enteré que tenía una alguien.

Pero desde mucho antes ya me había rendido. Y uno de los daños colaterales es que ya no hablo con él. Es duro, y difícil de explicar. Cuando vi que no estaba interesado, me dolió. Pero descubrir que encontró a alguien duele más. Y si tenía una pequeña oportunidad ya no existe.

Con esta decisión radical de evitarlo y cortar el contacto con él he decepcionado un poquito a alguien. “No pensaba que fueras así”, me ha dicho.

Y lo siento, si tengo que elegir entre los dos, me elijo a mí. Paso de seguir como si no pasara nada y pasarlo mal porque en realidad sí que pasa.

Y, aunque lo parezca, la cosa no va con él. Me gusta, sí, pero para empezar no tenemos los mismos estilos de vida. A día de hoy, no sé qué tiene este tío (no puede ser sólo por la camiseta, jeje) para que me haya pillado de tal manera.

Supongo que después de Jabuk, estaba segura de que no iba a aparecer nadie más.

Pero apareció y me dije: A por él, sin complejos, sin miedos, a éste lo conquisto por narices, si o sí, apuesto todo al caballo ganador. Pero perdí. El caballo ganador se partió una pata.

Desde siempre me he sentido acomplejada con mi obesidad. He llegado al punto de pensar que los gordos no podemos conseguir lo que queremos ni tampoco ser felices. Nosotros somos nuestros peores enemigos. Y digo nosotros porque no creo que sea la única que lo piensa.

Esos kilos de más siempre afectarán de mala manera a nuestra vida personal, social y sobreb todo sentimental.

En el instituto siempre he tenido que llevar vaqueros de tío para que me cupiese mi inmenso culo. Y jerséis anchos, para que no se marquen o salieran las carnes.

Te afecta tanto que te cuesta muchos darte cuenta que no eres fea. Algo que creías que iba implícito con el exceso de kilos.

Pero afortunadamente llega un día que encuentras ropa de mujer en tallas grandes y te sientes mejor. Más mujer. Más guapa. Más segura.

Ya no eres ese aquel ente del grupo al que la gente se refiere como la regordita simpática. Eres adulta y con los años has aceptado como eres, puedes incluso bromear, hablar seriamente de ello con naturalidad y aceptación, no como si de la lepra estuvieras hablando.

Y te sientes poderosa, capaz de no auto anularte como persona ni como mujer.

Y él llegó a Los Doblones. Y le gustó mi personalidad. Y fui a por él, se convirtió en mi experimento. Y que nadie se me ofenda, es una forma de hablar.

Nunca me había sentido tratoncilloan segura en este área.

Pero el experimento no ha tenido éxito. El ratoncillo de laboratorio en la última bifurcación no eligió mi queso. Y jode porque ese queso significaba eliminar la teoría que tengo: no sé atraer a los hombres. Ni a las mujeres, aunque no lo he intentado.

Pero el experimento ha demostrado que la teoría es cierta. Será que no tengo hormonas de esas que las tías emanan y hacen que los tíos se interesen.

Habrá que asimilar que a los tíos les encanta mi personalidad y les ciega y no pueden ver que soy una mujer.

Y por eso me rindo al amor. Y no pasa nada, llevo mejor lo de vivir sola (que no es lo mismo que sentirse sola) y terminaré de aceptarlo.

Y no me sirven frases de consuelo del estilo: “El amor aparece cuando no lo buscas”. Sí, vale, pero es que yo creo que me toca, que me lo merezco, que la gente se divorcia y encuentra pareja en un mes. Además, tengo una vida que me encanta, pero hay que reconocer que no implica conocer gente nueva y mucho menos tío. Por supuesto que quiero un alguien especial en mi vida, pero no voy a hacer cosas que no me apetecen, eso ya lo dije.

Así que como tampoco derecho a quejarme del todo ya que hay más gente sin pareja. Lo dejamos aquí. En este blog no se habla de mi situación sentimental.

Y al pobre ratoncillo, como todos los que no cumplen las expectativas del experimento, lo devuelvo a su jaula, acompañado con el queso que eligió. Es injusto meterlo en la jaula e ignorarlo, pero no se pueden tener dos quesos, uno para hacer más ameno el curro y otro para el placer.