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On holidays

Oficialmente estoy de vacaciones. Las más largas de este año:

¡¡¡ Hasta el 3 de NOVIEMBRE !!!

Las esperaba como agua de mayo. Con la incorporación del nuevo jefe, el cambio de Pommery y la renovación de impresoras me estaban estresando. Necesitaba parar.

En un rato mando un mail a mis compis (que se van a encargar de mi curro mientras que no esté) y me olvido del curro.

¿Te vas a algún sitio?, me pregunta la gente.

No, no me voy a ningún sitio. Ganas hay, pero estoy sin blanca.

Mi plan es terraza en la tumbona, plantitas y, bajo las amenazas de mi madre, terminar de bajarme todos mis trastos que aún están en La Cueva.

Ah, y postear, jajajaja.

Último día en La Cueva

Como diría mi madre: Siempre dejándolo todo para el último día.

Y esta vez tien más razón que nunca. Yo pensaba disfrutar de la última noche y llevo 2 horas estresada porque no se acaba todo lo que me tengo que llevar mañana para empezar a vivir en el chiqui-ático.

Ayer creía que lo tenía controlado y han aparecido más cosas.

Y me mudo sin haber limpiado La Cueva, la mitad de cosas por el medio y la otra mitad como si no hubiera mudanza y chiqui-ático alguno.

Es como con los exámenes,  te ha pillado el toro y te intentas convencer a ti mismo que si hubieras tenido sólo 2 días más te hubieras organizado y hubieras estudiado más.

Mentira.

Pero sí o sí, mañana empieza la mi vida en el chiqui-ático. Lo pendiente ya tendrá su momento.

El horror de mudarse

Sin contar la emoción de estrenar tu propio hogar.

Crees que vas a llevarte la ropa, una caja con las cosas que hay en el baño y lo poco que usas en la cocina.

Y eres una ilusa.

Lo que crees que son cuatro cosas de cocinar son más de 8 cajas. Y lo peor es que sólo has empaquetado lo que ya has usado, ya sea de diario como esporádicamente.

Empiezas a vaciar el que creías que era el “armarito” con lo básico y descubres que las cajas se llenan enseguida y que los estantes siguen repletos.

Te giras y ves los cajones, y te acuerdas de las tazas que aún no has envuelto. Y los platos hondos que están en la salita. Y, y, y.

Y lo que era una caja con lo del baño se convierte en dos. Sin contar las toallas.

Sí, tenías que haber empezado a empaquetar hace medio mes. Pero te auto-convences que no podía ser. Tienes un ejemplo que te acaba de ocurrir. Has metido el aceite y la sal en una bolsa, la has llevado al coche y al intentar aliñar la ensalada e has dado cuenta que tienes que volver al coche.

Estos ítems eran lo que habías etiquetado como básicos para empezar a vivir en el chiqui-ático a partir de este sábado. Pero viendo lo visto, escribes un post aconsejando seguir todos los consejos que hay por las webes sobre cómo mudarte eficientemente.

No seáis como yo y planificarlo.

Ah, y rezo para que esta sea la última mudanza de mi vida. Tenía yo razón en lo de comprar una vivienda ahora o nunca, ya que esta experiencia no la vuelvo a repetir.

Resistiré

La Cueva sabe que me quiero voy a ir en breve.
Y se ha rebelado contra mí. Me está mandando señales de rechazo por momentos.
Me ha fundido ya 2 bombillas. La segunda la ha lanzado fuera de la lámpara y han saltado los plomos de media casa cueva.
Pero me iré cuando yo quiera, no cuando ella me eche.

Desvelarse

01.25 h.

Me encanta cuando sinquererqueriendo, me quedo dormida a las 9 de la noche. Lo que no me encanta tanto es lo que ocurre después.

Todo suele empezar al entrar en casa y darme cuenta que hace más frío dentro que fuera y me convenzo (lo consigo siempre a la primera, soy tan fácil…) que debería meterme dentro del edredón y brujulear un poquito por Internet o ver un capítulo corto de alguan serie para entrar en calor y ya luego encender la estufa y “hacer algo” de provecho.

Si es verano y hace bueno, no me acuerdo que excusa uso pero también me convenzo sin problemas.

Total, que me tapo, pero aún lo tengo controlado. El problema viene cuando apago el portátil y tengo que salir del edredón. Yo creo que al darle al botón de apagar, el portátil suelta una ración de somnífero en formato polvo a través del ventilador que hace que me quede frita en un plis. Y cuando digo plis es un segundo, porque la mitad de las veces me despierto y tengo el portátil cerrado pero encima de mi. No me ha dado tiempo ni a dejarlo en su estante.

Y con la tontería, a las nueve de la noche me he echado una siesta de 3 horas y media. A veces con gafas, casi siempre con gafas y portátil encima.

Suele ser Turbo quien me despierta pidiendo su ración de 4 kripies mataos.

Yo le ignoro. Muchas veces. Pero él es más cansino que yo y consigue que salga del efecto del somnífero. En estos casos yo no ceno, tengo reservas y las tripas ni se han inmutado, pero Turbo está obsesionado con la comida y no puedo dejarlo en ayunas. Tengo miedo que decida cenarme a mi. Siempre me toca con la patita en la cara. Yorch dice que es para saber si ya estoy muerta y puede empezar el banquete en el que soy el plato único.

Así que me levanto, le pongo los krispies y vuelvo lo más rápido posible a la cama para seguir durmiendo.

Pero casi nunca funciona. Al igual que ahora, las 01.35 de la noche, ME HE DESVELADO. He intentado durante una hora permanecer inmóvil para autoengañarme y volver a dormirme pero como demuestra este post, no lo he conseguido.

En estos momentos de desvelo, me planteo que ya que no puedo dormir debería hacer algo de provecho. Pero tengo que reconocer que no estoy tan despejada: bostezo cada dos por tres y los ojos me escuecen como cuando te faltan horas de sueño.

Casi siempre acabo no haciéndome caso y me tiro unas cuantas horas sin movernme en la cama contando ovejitas y luchando para no ver el reloj y descubrir que entro a trabajar en unas 4 horas o así.

Hoy no lo he podido resistir y he empezado con este post. En cuanto lo publique voy a seguir ordenando la casa, que siempre está hecha un desastre. Mañana, mis amigos que vienen a cenar, se burlarán de mi porque todo seguirá estando hecho un desastre. Y si me animo, debería estudiar, que el examen de bolillos es en mes y me he rendido por completo =S

Con suerte, saldré de la cama, descubriré el frío que hace y volveré al querido edredón, mmmm…

Buenas madrugadas!