Archivo de la categoría: Me hierve la sangre de solo pensarlo

Miedos de pacotilla V: Fotos & Vídeos

Estoy haciendo un curso de 12 horas en Los Doblones: El Arte de Comunicar.

Ha venido un coach, como no. Cuando alguien dice que es coach siempre me pregunto cómo se definían cuando el palabro aún no existía. Ese dice que viene en calidad de orador, no coach.

Algunos coaches me gustan, como el de la semana pasada, del que puede que hable en el futuro. Pero la mayoría me parecen vendehúmos. Llegan, dicen sus palabras mágicas, dejan con la boca abierta a la mayoría y se van. Y luego, nunca aplicas todo lo que te han “vendido”.

Este, en la primera sesión lo dejé en el limbo. Me costó tirarlo a los leones pero no se ganó mi admiración.

En la segunda, me hizo enfrentarme a uno de mis miedos de pacotilla pero lo hizo sin empatía. LEONES. Los llamo miedos de pacotilla porque la mayoría de los terrícolas ni se plantea un dilema ante esas situaciones. Simplemente, las hace. Pero para mí no, generan miedito.

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Este miedo en concreto es el de que no puedo verme en fotos ni videos. Me ha costado aceptarme físicamente y no sentirme inferior por el físico que tenga. Pero la que aparece en las fotos y en los videos no es la que veo todas las mañanas en el espejo (de cuerpo entero, eh?).

Hay gente que dice: No me gusta como salgo en las fotos. Pero ahí se queda y sigue saliendo y sigue viéndose. Yo ya he dejado de intentar no salir en las fotos pero no las miro. Y si me la enseñan, cierro los ojos. Me supera. No sé qué es. Algunos dirán que en realidad no me he aceptado, tal y como creo y  afirmo felizmente.

Hay algunos miedos que me apetece vencer a mi ritmo y me siento feliz de conseguirlo. Pero este, no me hace falta. En mi trabajo y en mi vida no es indispensable que lo haga.

Pero llegó el curso, al que me apetecía asistir y en el que especificaba que se nos grabaría.

Como quería hacer el curso, me mentalicé para el tema de la grabación. Y llegado el momento del visionado, cerrar los ojos y listo.

El ritmo del curso me pilló por sorpresa y después de un descanso activo (vamos, que ni descanso ni leches porque tenías que pensar el discurso que debías hacer al acabar el descanso) allí estaba la cámara de video.

Me entró el pánico. Y le dije que tenía este miedo y que no estaba preparada para verme. Y aunque intentó y luego me dio cancha,  no me gustó como me habló.

Me dijo que me quitara lo del cuento del patito feo.

Me dolió mucho la forma en que me lo dijo. Si pudiera quitármelo tan fácilmente, lo habría hecho, so listo.

Me gustaría saber cómo le quita a la gente los miedos a las alturas o a las arañas.

“Tuvo” un poco compasión y me dijo que podía elegir no mirar pero que no me serviría porque él iba a apuntar con un láser lo que tenía que corregir.

Reconozco que no fue para tanto, pero eso, cuando tienes miedo, te supera y no lo sabes.

Me vi en la grabación y esa Vis sigue siendo gorda, pero es casi igual que a del espejo.

La de las fotos no. Esa sale deformada y no veo a Vis tal y como la siento.

Podríamos decir que he superado medio miedo y puedo verme en video, pero queda el de las fotos.

O podríamos concretar que el pavor sólo es con las fotos.

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Cookies

En general no soy de cookies.

Sólo me gustan las de avena y las Butter cookies with sultana de M&S.

El resto, ni fu ni fá.

Pero hay unas que odio. Las cookies de Internet.

Hace tiempo ya que pusieron el molesto aviso cada vez que entras a una web y me da risa porque sólo hay un botón, el de Aceptar. Me da risa porque da igual que le des o no, aceptas.

Pero eso es sólo una de las cosas que me molesta. También me molesta la pérdida de anonimato. Buscas algo que quiere comprar o que te interesa y acto seguido, te salen anuncios parecidos en cualquier web que visites. Cuando me pasa, es decir, siempre, pienso:

¿Cómo hacen las parejas/matrimonios que comparten ordenador? Imagina que estás buscando un reloj para regalar. Terminas y te vas. Tu pareja usa ese equipo y va a empezar a ver anuncios de relojes.

Las cookies son unas chivatas.

Supongo que puedes poner el navegador en modo anónimo, pero es un poco rollo y hay que gente que esa opción la desconoce. O configurar tus navegadores:

Pero es un coñazo. Yo uso varios equipos/dispositivos y varios navegadores simultáneamente. Y a estas alturas, ya me tienen controlada. No hay vuelta atrás. Además, no funciona. Lo he dejado activado y al intentar entrar en mi blog tengo este aviso:

Hasta este punto, podría incluso aceptar que parte de la culpa es mía por no configurar la privacidad que quiero tener.

Pero lo que me saca de mis casillas es que además de chivatos, son unos mentirosos.

Me hago una cuenta de Instagram con una cuenta que sólo uso para el blog, que no conoce gente de mi pasado ni de mi curro. Abro la cuenta, totalmente vacía y lo primero que me encuentro son sugerencias de personas.

Las dos primeras, una ex amiga y la otra, mi ex.

Y lo peor es que me dicen: Basado en tus “Me gusta”.

¿Qué me estás contando? Acabo de abrir la cuenta, ni siquiera he publicado mi primera foto ni he empezado a seguir a nadie.

Aghhhh, como odio que me tomen por tonta.

Me da mucha da rabia porque yo pensaba que la cuenta, al estar creada con la cuenta del blog, que no tiene contactos ni nada, podría vincularla al blog, como hace la gente, que pone su web en el perfil.

Pero, viendo lo visto, no me he arriesgado. Y ahora menos, que sigo y me sigue una chica de Los Doblones y otra que no sabe aún que tengo un blog.

Fucking Cookies! Fucking Liar Cookies!

Una palabra tan bonita para un propósito tan mezquino.

Cuando no te caes bien

Hay veces que alguien te cae mal, no te convence o te pone de los nervios. Y lo más fácil, si es posible, es ignorar a esa persona o dejar de tener contacto con ella.

¿Pero qué ocurre cuando esa persona eres tú?

Me da rabia cuando no puedo controlar mi forma de ser. O me doy cuenta demasiado tarde de cómo estoy comportándome.

Y me da más rabia porque me estoy comportando como lo hace mi padre y mi prima la soez.

Estoy siendo egocéntrica, muy habladora y poco escuchadora, chillona, grosera y sin filtro en lo que digo.

Voy a meterme en mi caparazón y les voy a dar vacaciones de mi a los terrícolas que me rodean. No se merecen ese sufrimiento.

Yo tendré que aguantarme.

La dichosa Zona de Confort

Estaba pensando que comentar en un post cuando a mi lado escucho:

Necesito un cambio en mi vida porque me he dado cuenta
que llevo 2 años en mi zona de confort

Hay dos cosas que me hacen chirría los oídos:

  • Que hay que salir de la zona de confort
  • Que si no quieres ascender en tu empresa es porque no tienes aspiraciones ni motivaciones y, por lo tanto, eres un conformista.

Personalmente, me encanta mi zona de confort y mi puesto de trabajo. A día de hoy estoy muy cómoda en ellos. Habrá cambios y mejoras en ambos pero salir o cambiarlo no va a hacerme más feliz ni significar que no lo soy.

Tenía pendiente hablar sobre la dichosa Zona de Confort y del famoso video sobre ello. Y sobre  cómo la gente acaba diciéndote: “Es que Vis, eres muy negativa”, “Vis, es que rechazas los cambios en vez de afrontarlos”… al no estar de acuerdo con el temita.

Pero entonces, leí el post de NIsi y todo lo que yo pensaba estaba ahí escrito:

Zona de Confort by Nisi

A ver,  que puede que lo que Nisi y yo pensamos es también salir  de la zona de confort, pero pasito a pasito. Pero es que todo lo que hay sobre el tema es muy radical. He estado buscando imágenes divertidas y me he puesto de los nervios con las únicas 2 frases que se repiten:

Las cosas mágicas suceden fuera de tu zona de confort

La vida comienza al final de tu zona de confort.

Zona de confort: aparente estado de comodidad que te lleva a la muerte en vida. Justificación perfecta para no hacer, no crecer, no arriesgarse y no vivir

¿Sólo a mí me suena a secta?

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Segundas oportunidades

Como terrícola infiltrada, he experimentado el tema de las segundas oportunidades.

Me han dado una segunda oportunidad después de haber defraudado a una persona con uno de los mayores errores de mi vida. Del que me arrepentiré toda la vida. Menos mal que Yorch me perdonó y creo que vuelve a confiar en mí como antes y sabe que nunca lo volveré a hacer.

He dado segundas oportunidades. Aposté por volver a confiar en esa persona y he de decir que no salió bien. Me echó en cara que soy una egocéntrica y miles de cosas “bonitas”. Así que se le acabó la segunda oportunidad. Bueno, en realidad, fue ella la que me la quitó. Creo que ambas estábamos en plan “perdonándole la vida” a la otra. Sólo que yo le había dado la segunda oportunidad a la relación, desde cero, sin tener en cuenta el pasado. Al final, ni siquiera le contesté, decidí tener una persona tóxica menos en mi vida.

Y, no he dado segundas oportunidades porque aún estoy esperando que las personas implicadas se den cuenta de lo que hicieron o como son. Una de ellas aún duele a pesar de los años que han pasado. Confié en ella traicionando a Yorch y ella, además de traicionarme, me mintió en la cara. Le deseo lo peor. De hecho, hay una cosa que le ha ido mal últimamente y sí, soy mala persona, porque me alegro. Mucho.

Y todo esto viene por Javier Cárdenas, el de la radio. Aunque no le conozco, es una de las personas a añadir a la lista de personas a las que no les doy una segunda oportunidad. De hecho, estoy tanindiganda con él, que no le pongo ningún link.

Suelo escuchar Europa FM, sobre todo los fines de semana cuando vuelvo a casa en el coche, estoy limpiando en casa o con las plantas en la terraza. Pero es empezar a escuchar “Y esta mañana, en Levántate y Cárdenas…” inmediatamente cambio de emisora, apago el altavoz o si no es posible, me empieza a hervir la sangre.

Da igual que sea un trozo de broma, las dedicatorias pasteleras o cuando le da por opinar. Oigo su voz y me dan arcadas. Me parece una de las personas más hipócritas del planeta. En su programa, se ríe con las bromas que se hacen a las personas y al rato se “emociona” con las llamadas pasteleras del tipo “Eres la mujer de vida, antes de ti no era nadie” o se atreve a decir cosas como “Es que no me puedo creer que haya gente así” o “Con lo que ha hecho debería darle vergüenza”. Una vez dijo se atrevió a decir: “Es inhumano”. Y son esos momentos son en los que me pregunto si se acuerda lo mucho que se aprovechó de personas especiales cuando colaboraba en Crónicas Marcianas. Los humillaba haciéndoles decir y hacer cualquier cosa.

Me parece tan increíble que también me pregunto si cabe la posibilidad que cuando le dieron el programa de la radio:

  • le regalaron un corazón
  • le pusieron hormonas sensibleras porque se “emociona” con todas las llamadas
  • y le hicieron una lobotomía y por eso no recuerda su vida pasada

Pero no creo que fuera de tal modo. Así que no le doy una segunda oportunidad. No he encontrado ninguna disculpa por su comportamiento pasado ni percibo arrepentimiento alguno

He dicho.