B2Run

Hace dos años me compré 2 pares de camisetas y de pantalones-mayas-piratas para salir a andar.

Hasta el mes pasado, seguían en el cajón con la etiqueta puesta.

Pero anunciaron en los Doblones la carrera B2Run para el 3 de junio. Es una carrera para empresas. Simbólica, porque son 6 kilómetros. Y me enteré que se podía hacer andando. Así que me costó, pero me apunté. Hice un simulacro y más o menos entraba en tiempo.

También me apunté porque la meta estaba dentro del estadio de fútbol del Valencia, el Mestalla. Y me apetecía saber cómo era un estadio por dentro. Desde dentro parece más pequeño.

Glops me había dicho que ella iría conmigo. Pero como no sabía si la pobre podría ir tan lenta, me hice a la idea de que iría sola. Aunque sin problemas, eh? Al final éramos 4 dobloneras bastante alejadas del último grupo. Pero no las últimas.

Así que conseguí los 2 objetivos que me había planteado a largo plazo en un mismo año: acabar la carrera y no ser la última.

De los Dobloneros en general, no ganamos casi nada. No fuimos la empresa más rápida. Pero Peter de IT fue el primer doblonero en cruzar la meta. Mi marroncito quedó el quinto, pero en realidad hubiera sido cuarto, pero había un doblonero que llevaba una GoPro y se puso delante para grabar como pasaba la meta. Ah, y sortearon un viaje entre todos los participantes. Le tocó a un doblonero. Fue la risa, ¿Cuál es el colmo de un trabajador en al que en su empresa viaja frecuentemente a Alemania? Que hagan una rifa y le toque un viaje a… ALEMANIA.

He guardado mi dorsal como recuerdo:

Y la medalla de “Finisher” se la he regalado a mi madre:

Y Pailar, que es como mi madre joven doblonera, me ha regalado una planta. Es un solete.

Pero ahora vamos a lo que me plantearíais: Después de esta experiencia y que por tu condición física deberías moverte o hacer algún tipo de ejercicio… ¿vas a coger rutina?

Pues la verdad que no las tengo todas conmigo. Andar es superaburrido. Y eso que salgo a las 20:00, cuando empieza un programa de radio que me encanta.

Desde de la carrera, he salido un par de veces. A ver si a partir de la semana que viene, que ya no tengo el horario (de 08:00  a 17:00 h.) que me hace quedarme dormida por las esquinas salgo más.

Pero es que es tan aburrido….

La Casa y el Lobo – Ismael Serrano

No soy muy fan de canciones-protesta que tocan temas como violencia de género (Malo, de Bebe), homosexualidad (Mujer contra mujer, de Mecano), conflictos bélicos (Sunday Bloody Sunday, de U2) y muchas más.

Por supuesto que estoy a favor de la causa, pero al final suenan tanto y son tan profundas que me canso de ellas. Las de amor y desamor son más light.

Pero si tienen ritmillo, me gustan más.

El pasado viernes mi amigo hizo un mini concierto tributo a Ismael Serrano. Y me di a conocer una que no había escuchado. Va sobre el desahucio.

Llevo el estribillo “Y soplaré y soplaré” desde entonces:

“Y soplarás y soplarás”, gritaban todos,
“y no se moverá un tabique de esta casa”.
“Y soplaré y soplaré”, gritaba el lobo
y toda la calle estallaba en carcajadas.

Después de escuchar a ambos artistas, he de decir que me gustó más como la canta mi amigo =)

Mariposas de primavera

Aviso para visitantes: intento volver a postear con un post moñas. Disculpen las molestias.

Siempre intento no interesarme por ningún hombre. Más que nada por el bajón de no ser “aceptada” o que se interese con la amiga que tenga en ese momento más cercana.

Ah, y porque aunque llevo genial lo de quererme a mí misma, lo de la seguridad en mi misma en el amor está pendiente.

¿Y sabéis? Estaba superfeliz a la par de sorprendida. Siempre he sido muy enamoradiza, y como casi me conformo con cualquiera, pues siempre estaba en un estado constante de enamoramiento platónico.

Pero desde el externo, no me había vuelto a pasar. Y que felicidad. Acabo de comprobarlo y estamos hablando de años, el 2013. Flipo. 4 años.

También flipo que en ese mismo post, prometo cosas como “En este blog no se habla de mi situación sentimental” y aquí estoy, contando que vuelvo a tener mariposas en el estómago.

Creo que no se me deben tomar muy en serio con las promesas blogueras que hago.

Pues eso, que aquí estoy fuera de mí.

El chico en cuestión es un doblonero. Y no sé cómo ha conseguido meterse en mi cabeza porque…

… entró y yo estaba de vacaciones así que no le hice el onboarding ni hablé con él
… trabaja en la primera planta y yo en la baja.
… nunca necesita nada del servicio de Helpdesk que yo proporciono
… y es marroncito, color que nunca me atraído. Llamadme racista, pero yo soy de ibéricos: morenos de pelo, con barba y tirando a voluminosos pero no musculados.

Lo que peor llevo es que yo tenía el don de poder “vigilar” desde lejos y que no se dieran cuenta. Pero con este no funciona y al final me va a dar un ataque: Aparece a mi lado sin darme cuenta. Y cómo me pilla de sorpresa, no me da tiempo a que salgan comentarios graciosos. De hecho, me quedo muda.

  1. La semana pasada 4 veces apareció a 1 palmo de mí:
    Apago las luces la de la planta baja para irme a casa y me lo choco en la puerta. Muda. Me pregunta cosas de los portátiles y no sé ni lo que le digo. Creo recordar que me recompuse, y que como era tarde le dije algo como: “Que duermas bien en la oficina. Si el lunes quieres desayuno te traigo algo“. Contestó algo como que quería un Kinder bueno. Como no sabía si era gay o si tenía pareja no se lo llevé.
  2. Otro día, estoy en la recepción con Pailar y no me doy cuenta que está detrás de mí. Me dice: “te robo el portátil de la bolsa y no te das cuenta”. Mi contestación: ni idea. Creo que le sonreí pero no estoy segura. Si hubiera sido yo al 100%, le hubiera contestado algo así como: “A mí o me robas el corazón o no me robes nada”. Pero no. Una porque me paralizo y otra es que no sabía si era gay o si tenía pareja.
  3. El viernes pasado nos tuvimos que hacer una foto. Me meto por detrás, me giró y Bum!, ahí está. Y yo: Muda.
  4. Y esa misma noche, nos toca volver a hacernos otra foto de grupo, me vuelvo a meter en la última fila me giro y a mi lado, Bum! ahí está, ofreciéndome cerveza. Yo, as usual, MUDA. Ni me sale decirle que yo soy de vino y sus derivados. Y eso que ya sé que no es gay y no tiene pareja.

Qué lastimica doy, jajaja.

Hay sólo 2 dobloneras que saben de mi debilidad por él, puede que 4 si otras 2 leen este post.

Intento no contarlo porque quiero que se me pase, pero hay veces que no puedo contenerme.

Intento controlarme, pero el otro día, después de 2 intentos, conseguí encontrarlo en las redes sociales. Me he convertido en una stalker.

Digo conseguido porque es complicado encontrar a personas con nombre y apellido megaultra común. Imaginaos como sería encontrar a alguien del que sólo sabes nombre y primer apellido y que sean tan comunes como José García. También porque estoy un poco pardal. Fue poner “Jose+Garcia+Los Doblones” y encontré su Linkedin y su Facebook. Menuda IT de pacotilla soy.

Y el resultado no ha sido bueno, ahora me parece más interesante.

Puf, a ver si llega el verano y se lleva las mariposas de verano porque odio esta sensación.

Ains, mi marroncito.

Un día por otro y 2 meses sin publicar

Uf, cuanto más llevas sin publicar más cuesta ponerse.

Y, personalmente, dudo de cualquier idea que me viene a la cabeza. No veo que tenga “material” para post.

Como este, por ejemplo.

Ettlingen’s Sundays

Ayer estuve en Heidelberg de turista. Hoy se suponía que iba a Estrasburgo.

Pero con el sueño que tengo siempre y más esta semana pasada que me he levantado a las 7 todos los días y acostado a las 00:00 no lo vi factible y cancelé el billete de bus.

¿En que estaba pensando yo para coger un bus en DOMINGO a 25 minutos en tranvía y que salía a las 08:35 y que además volvía  a las 19:40?

Supongo que lo hice porque los otros horarios no eran compatibles con aprovechar el día en la ciudad: llegar a las 12:30 y volver a las 16:30.

Ah y le añadimos lo de que anoche se cambió la hora. Domingo, cambio de hora y lo que me cuesta madrugar. No sé cómo no vi las señales antes de comprar los billetes. Voy a echarle la culpa al sueño que, como siempre, no me deja pensar con claridad.

Así que, anoche me dieron las tantas, hoy e he levantado a las 10 para desayunar, he vuelto a la cama y me he despertado a las 14:00. En mi defensa, con el horario de ayer hubieran sido las 13:00.

Y he salido con la esperanza de encontrar un sitio en el que aún me dieran de comer.

El otro domingo que pasé en Alemania, el pasado febrero, parecía que andara por un pueblo deshabitado. Sin gente por la calle, todo cerrado y nublado.

Cuál ha sido mi sorpresa al ver las calles llenas de gente por la calle, en bicicleta y comiendo HELADOS.

La sorpresa ha sido mayor cuando, al girar hacia LA plaza del pueblo 100% adoquinado, sólo veía gente. Y COCHES dentro de la plaza. Al acercarme he visto que era una exposición. Era gracioso a la par que extraño ver a la gente abrir los maleteros y  meter y sacar bolas de la compra.

Pero cuando ya me he vuelto loca ha sido al ver las tiendas abiertas en DOMNGO: zapaterías, librerías, papelerías, droguerías…

En este pueblo, en el que me tiraron el otro día de un supermercado de 2 plantas a las SIETE de la tarde porque era la hora de cerrar.

Al ver la papelería abierta (la primera tienda que he visto abierta) automáticamente he mirado el móvil para comprobar que no era LUNES.

Le he preguntado a la dependienta que por qué está vierto siendo domingo. Ella me ha contestado: estamos abiertos hasta las cinco. Aquí lo del inglés tampoco se lleva mucho.

Así que he decidido que debe ser que el horario comercial alemán tiene una excepción: si hace sol, se abre. Y punto.

Lo que hace el buen tiempo. Incredible.