Seguro con excursiones – 2ª parte

“Mirad, mirad! Qué me tratáis de tonta y no lo soy. Os dije que había leído que tenía ofertas de balnearios.” – Nos dice mi madre a mi hermano y a mi mientras agita un puñado de folios en la mano.

Tarifas 2017. ¿Veis? ¿Veis?

Y mi hermano se parte cuando le contesto a mi madre: “Sí, veo que eso es las tarifas del balneario al que al final vamos y que te traje yo, no el seguro.”

Ah, pues vale – Nos contesta mientras se va como si no hubiera pasado nada

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Curiosity

La curiosidad me está matando.

Todos los días veo el número de visitas que tengo en el blog.

Cuando sube muuuucho de la media, me emociono.

Pero desde hace unos días, más que la emoción es la curiosidad lo que surge.

Y me está matando.

¿Quién de vosotros me lee desde United Kingdom?

Rotundamente NO hasta que sea un SÍ

Estoy acojonada. Muchísimo.

Hay veces en la vida que algunas decisiones que tomas, las tienes tan claras que sabes que no vas a cambiar de opinión NUNCA.

Pero desde hace unos días hay una que me la estoy replanteando.

Yo siempre he dicho que no tendría ni quería perros. Una porque yo noto más el olor del perro y no me gusta y la otra porque un perro lleva implícita una responsabilidad que no sé si soy capaz de cumplir: sacarlo a pasear antes de irme a trabajar.

Por mi horario laboral, paso mucho tiempo fuera de casa y el perro necesita más compañía. Y luego, lo de madrugar un poquito más… sé que no lo conseguiría.

Por eso, hace 6 años, elegí gato como animal de compañía. Y siempre he cumplido con mis obligaciones de dueña: limpiar el arenero y darle agua y comida.

Pero como decía, desde hace unos días, tengo unas ganas inexplicables de adoptar un perro. Tengo la imagen abstracta en mi mente: ni el color ni la raza están definidos.

Y no se me pasa. Ayer me sorprendí a mí misma buscando en Internet perros en adopción. Y uno me encantó. De 4 meses. Negrito. Tan mono.

Menos mal que luego lo analicé en frío y decidí que no puede ser.

Por las razones de antes ya comentadas y principalmente por Turbo. Es muy espacialito y me da miedo que vuelva a auto-ponerse en segundo plano. Cuando tenía a los dos gatos, con Turbo no interactuaba, se comportaba como una silla más del comedor. Parece ser que la exclusividad de la dueña se la agenció el Tigre. Luego, sin Tigre, se convirtió en otro gato totalmente diferente y ahora somos, al menos, como compañeros de piso que duermen en la misma cama. Por eso, me da miedo que vuelva a hacer lo mismo si meto otro animal en casa. Que yo al Turbo lo quiero mucho, eh?

También está el tema de la incompatibilidad de tener un perro y gato. Con lo miedica que es el Turbo, se me muere el primer día de un ataque al corazón. O directamente el perro tenga instinto cazador y me lo mata.

Debo ser sincera y reconocer que, a pesar de todos los contras, aun no se me han pasado las ganas.

Y estoy acojonada no por el tema perro, sino por la otra decisión “incambiable under any circumstance”: tener un hijo.

Nunca he tenido ese instinto maternal que hace que quieras ser madre. Además, como no lo tengo, estudio la situación objetivamente y salen los mismos contras que con el perro:

  • Responsabilidad pero a mayor nivel
  • Dedicación
  • Economía (no lo he comentado pero si tuviera un perro, los costes que le tocan habría que quitarlos de los viajes)

Y claro, así, objetivamente, es un NO rotundo.

Pero…viendo lo visto… me da miedo que un día me levante y tenga esas ganas inimaginables de tener un hijo. Y vaya a por él.

Ains, que miedito.

Seguro con excursiones

Me voy el puente de diciembre con mi madre a un spa-hotel-balneario.

Cumple 60 años. Hay que celebrarlo.

He buscado y buscado y al final vamos al de Archena.

Como un día le parecía poco, nos vamos 2. Me ha dejado la tarjeta tiritando.

Cuando buscaba, me dice:

No compres nada aún porque con el nuevo seguro que tengo, me entran excursiones de salud

Voy a su casa, me saca las coberturas y me dice:

Mira, aquí lo pone:  Salud – Excursiones

Casi me caigo de culo. Después del ataque de risa, la miro y le digo:

¡EXCLUSIONES, mamá , exclusiones!

Halloween 2017

Como quedó claro en el post anterior, he llegado tarde a decorar el chiquiatico.

El año que viene tendré la casa decorada desde el sábado 27 al jueves 1. Decidido.

Pero hoy, estreno la bolsa de Halloween que me compré en Irlanda en AGOSTO.

¡Me encanta!

No entendía la frase Smell my feet y el profe me explicó que es una cancioncilla que cantan los niños por esta época.

Aquí va mi aporte cultural del Halloween. Es una rima infantil para el truco o trato:

Trick or treat,
smell my feet
give me something
good to eat
if you don’t,
I don’t care
I’ll pull down
your underwear!