Archivo de la categoría: La Mia Mamma

Duvet

– Mamá, ¿te acuerdas de la funda nórdica que me compré en IKEA?
– Sí
– Pues la he puesto y le sobra por todos lados, que incómoda. Te la voy a llevar para que me la – cortes y cosas.
– Y le hago un volante.
– No le hagas nada, lo coses y lo que sobre lo cortas. Ni se te ocurra hacerle un volante. Ni lo pienses.
– No, lo que sobre lo dejo para que haga bonito.
– A mí no me parece bonito. Lo coses y lo cortas y listo.
– Ya ves tú, lo corto y se verá la cama, porque no va a tapar el colchón.
– Madre, la cama es de 1,90 x 1,40. El nórdico tapa el colchón.
– No sé yo.

Días más tarde:

– Ya la he quitado y medido, es que la funda mide más de 2 metros y mi nórdico es de 2×2.
– No puede ser
– Que si, que lo he medido.
– Habrás medido mal.
– Que no, he medido bien. Pero lo mediré de nuevo y verás que tengo razón.
– Yo creo que has medido 2 veces el mismo lado.
– Mamá, tengo el nórdico miles de años, sé que es cuadrado, no pasaría nada si hubiera medido 2 veces el mismo lado.
– No sé yo.

Al día siguiente, en el Whatsapp:

– Te confirmo de nuevo, por si acaso: Es dos por dos
– Pero me dijiste que la cama no es de uno cuarenta por uno noventa
– Ya, pero es que la funda es del nórdico, no de la cama. Y para tu información, el nórdico es de 2 metros por 2 metros. Ni se te ocurra hacerme lo que tú quieres
– Bien cuando te suba de los pies no te quejes
– Las otras fundas son como te digo que la quiero y nunca he tenido problemas
– No sé yo.

Esta noche voy a poner la funda. Descubriré si mi madre ha hecho lo que quiere o lo que le he pedido o algo entre medias.

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Gafas

He ido con La Mia Mamma al óptica porque se le ha roto la patilla de las gafas.

Mientras ella lo gestionaba, me he puesto a cotillear las monturas.

Me encantan las monturas, sobre todo las de pasta.

No me molesta llevar gafas, es duro sólo al principio. Bueno, y cuando llueve, que se te llenan de gotitas y no llevan limpiaparabrisas. Lo que me molesta no poder bien a pesar de llevar gafas y saber que nunca tendré el 100% de visión.

Uy, que me voy del tema. A lo que vamos, me puse a ver monturas y pensé:

Me encantaría ser rica para poder tener miles de monturas, de colores y poder combinarlas con la ropa que lleves cada día o simplemente, elegir en cada momento la que te gusta más.

Ese pensamiento me llevó a pensar que podían hacer packs de monturas con cristales intercambiables. Yo los compraría.

Imaginad, compras la montura en 10 colores y sólo tienes que cambiar los cristales.

Inventores y empresarios, ahí os lanzo la idea.
Que alguno la coja y la comercialice, por favor.

Volviendo al blog

Es difícil volver después de un verano de inactividad bloguil.

Casi vuelvo con la vuelta al cole de los niños, pero no.

Los comentarios de amigos pidiendo que volviera y desconocidos escribiendo mails preguntando si estoy bien casi funcionaron, pero al final, tampoco.

Sí, estoy bien y he vuelto.

No ha sido on purpouse, simplemente pasó.

Un día era 29 de julio con un post canoso y luego La Nada.

Mientras tanto, ha habido:

  • Muchos posts mentales, muchos de ellos ya caducados.
  • Y mudanza, que es infinita. Decidiendo que traerme de la Cueva cuando tenía ya un lugar donde colocarlo.
  • Y terracita, pero no estoy morena.
  • Y descubrir que me encanta leer en la tumbona. Pero en papel. El lugar para ponerme al día con mis blogueras aún no sé dónde está.
  • Y tardes de madre okupa en la tumbona en la terraza montándose el chiringuito de cervecita, papas y peli. Y yo dentro, porque soy más friolera.
  • Y hacer mil lavadoras. Y que aún queden cajas y cajas de ropa.
  • Y que el chiqui-ático absorba mi personalidad.
  • Y cuadros en las paredes.
  • Y percheros. Y que se puedan colgar cosas y no te las lleves con pintura de la pared.
  • Y cenas semanales en la terracita.
  • E inauguración oficial con los de siempre y unos pocos más amigos.
  • Y que los vecinos problemáticos se hayan mudado. Creo. Espero.
  • Y rendirme y comprar una cortina de ducha.
  • Y una mesa de comedor que me ha dado y de la que me he enamorado.
  • Y mi saloncito, que parece que ya estoy agustito con él y su distribución.
  • Y querer volver al blog pero no conseguirlo. Porque, aunque he estado genial, lo echaba de menos.

Supongo que necesitaba la ayuda de mi nuevo barrio, que esta semana está de fiestas, hay vaquillas que pasan por mi calle, que aún no han terminado y por eso posteo desde el bar donde desayuno los sábados, porque no me atrevo a cruzar la barrera por si acaso viene la vaquilla y no me da tiempo a abrir la puerta del portal.

He vuelto.

NO ABRIR HASTA EL DOMINGO

El viernes Pilar, la chica de recepción, me dio una bolsa. Y llevaba un cartel:

NO ABRIR HASTA EL DOMINGO 22/06/2014

Qué maja. Me ha comprado un regalo. Y su hija ha elegido los colores. Ains, que gente maravillosa me rodea.

Y ahí he estado 2 días mirándola con ganas. Pero me he esperado y hasta el domingo, después de limpiar a foooondo el baño, no la he abierto.

noabrir

El regalo consistía en 3 instrumentos de cocina muy cucos:

 utensilios

Luego me ha llamado mi madre:

– Te llamo porque me he acordado de tu cumpleaños
– Mama, soy tu hija. Tu deber es acordarte.
– Ya, si yo sé que siempre es el 22, pero es que no sé en qué día vivo.
– Ya, si. ¿Me has comprado algo?
– Si, una planta. Bueno, no la he comprado porque no sé cuál es la que me dijiste.
– Mamá, no sé de qué me estás hablando.
– Sí, esa planta que me contaste que era para la terraza y ahuyentaba los mosquitos.
– Mamá, no tengo ni idea de lo que hablas.
– ¿No me lo dijiste tú? Uy, pues ahora a saber cómo averiguo quien me lo contó…

Si alguien sabe de que planta está hablando mi madre, decídme el nombre, por favor.

Día de la Madre 2014

Recuerdo cuando una vez, cuando era pequeña, que quedé con mi vecina (un año menor que yo) para ir a comprarle un súper regalo a nuestras madres para el Día de la Madre.

Y fuimos la tienda que en esos momentos tenía cosas que nosotros creíamos que eran ideales para madres. Nos costó mucho decidirnos. No sabíamos cuál de esas figuras cerámica o sucedáneo les gustaría más a nuestras madres.

Yo acabé llevándome un juego de 3 patos (¿o son cisnes?) negros con los detalles dibujados en dorado. Ahora los veo y son un horror. Y digo “veo” porque mi madre aún los tiene expuestos. No sé si porque le gustan, porque aún se acuerda que se los regalé yo o porque simplemente siempre han estado allí desde ese día.

Ya no recuerdo más regalos del día de la madre. Y eso que es la persona que más quiero en este planeta.

Pero hoy, leyendo un post, me he acordado de ella un poquito más.

Primero me he echado unas risas con estas 65 frases de madre. Y luego se me han puesto los pelos de punta con este vídeo:

 

Al terminarlo, he pensado que debería comprarle algo y me he sentido un poco mal porque aunque la quiero muchísimo, no sé que le gustaría que le regalasen.

Y me he dado cuenta que estaba sonando el móvil. Y era ella. Y la he felicitado y le he dicho que no le he comprado nada. Y es tan mona que me contestado lo que una vez yo le dije de todo corazón al llevarle un día cualquiera una rosa:

Tú siempre me dices que soy tu madre todos los días.

He aprovechado para preguntarle si tenía algún capricho y va y me dice: “Hombre, si me compras un cubo de fregar de pedal como el que se me rompió estaría bien porque me estoy rompiendo la espalda”.

Y termino el post con la frase que me repetía mi madre y ahora lo hago yo a la gente cuando me pide algo es esta:

– Mama, ¿me compras esto?
– Te voy a comprar dos, para que hagan carreras.