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Seguro con excursiones – 2ª parte

“Mirad, mirad! Qué me tratáis de tonta y no lo soy. Os dije que había leído que tenía ofertas de balnearios.” – Nos dice mi madre a mi hermano y a mi mientras agita un puñado de folios en la mano.

Tarifas 2017. ¿Veis? ¿Veis?

Y mi hermano se parte cuando le contesto a mi madre: “Sí, veo que eso es las tarifas del balneario al que al final vamos y que te traje yo, no el seguro.”

Ah, pues vale – Nos contesta mientras se va como si no hubiera pasado nada

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Seguro con excursiones

Me voy el puente de diciembre con mi madre a un spa-hotel-balneario.

Cumple 60 años. Hay que celebrarlo.

He buscado y buscado y al final vamos al de Archena.

Como un día le parecía poco, nos vamos 2. Me ha dejado la tarjeta tiritando.

Cuando buscaba, me dice:

No compres nada aún porque con el nuevo seguro que tengo, me entran excursiones de salud

Voy a su casa, me saca las coberturas y me dice:

Mira, aquí lo pone:  Salud – Excursiones

Casi me caigo de culo. Después del ataque de risa, la miro y le digo:

¡EXCLUSIONES, mamá , exclusiones!

Duvet

– Mamá, ¿te acuerdas de la funda nórdica que me compré en IKEA?
– Sí
– Pues la he puesto y le sobra por todos lados, que incómoda. Te la voy a llevar para que me la – cortes y cosas.
– Y le hago un volante.
– No le hagas nada, lo coses y lo que sobre lo cortas. Ni se te ocurra hacerle un volante. Ni lo pienses.
– No, lo que sobre lo dejo para que haga bonito.
– A mí no me parece bonito. Lo coses y lo cortas y listo.
– Ya ves tú, lo corto y se verá la cama, porque no va a tapar el colchón.
– Madre, la cama es de 1,90 x 1,40. El nórdico tapa el colchón.
– No sé yo.

Días más tarde:

– Ya la he quitado y medido, es que la funda mide más de 2 metros y mi nórdico es de 2×2.
– No puede ser
– Que si, que lo he medido.
– Habrás medido mal.
– Que no, he medido bien. Pero lo mediré de nuevo y verás que tengo razón.
– Yo creo que has medido 2 veces el mismo lado.
– Mamá, tengo el nórdico miles de años, sé que es cuadrado, no pasaría nada si hubiera medido 2 veces el mismo lado.
– No sé yo.

Al día siguiente, en el Whatsapp:

– Te confirmo de nuevo, por si acaso: Es dos por dos
– Pero me dijiste que la cama no es de uno cuarenta por uno noventa
– Ya, pero es que la funda es del nórdico, no de la cama. Y para tu información, el nórdico es de 2 metros por 2 metros. Ni se te ocurra hacerme lo que tú quieres
– Bien cuando te suba de los pies no te quejes
– Las otras fundas son como te digo que la quiero y nunca he tenido problemas
– No sé yo.

Esta noche voy a poner la funda. Descubriré si mi madre ha hecho lo que quiere o lo que le he pedido o algo entre medias.

Gafas

He ido con La Mia Mamma al óptica porque se le ha roto la patilla de las gafas.

Mientras ella lo gestionaba, me he puesto a cotillear las monturas.

Me encantan las monturas, sobre todo las de pasta.

No me molesta llevar gafas, es duro sólo al principio. Bueno, y cuando llueve, que se te llenan de gotitas y no llevan limpiaparabrisas. Lo que me molesta no poder bien a pesar de llevar gafas y saber que nunca tendré el 100% de visión.

Uy, que me voy del tema. A lo que vamos, me puse a ver monturas y pensé:

Me encantaría ser rica para poder tener miles de monturas, de colores y poder combinarlas con la ropa que lleves cada día o simplemente, elegir en cada momento la que te gusta más.

Ese pensamiento me llevó a pensar que podían hacer packs de monturas con cristales intercambiables. Yo los compraría.

Imaginad, compras la montura en 10 colores y sólo tienes que cambiar los cristales.

Inventores y empresarios, ahí os lanzo la idea.
Que alguno la coja y la comercialice, por favor.

Volviendo al blog

Es difícil volver después de un verano de inactividad bloguil.

Casi vuelvo con la vuelta al cole de los niños, pero no.

Los comentarios de amigos pidiendo que volviera y desconocidos escribiendo mails preguntando si estoy bien casi funcionaron, pero al final, tampoco.

Sí, estoy bien y he vuelto.

No ha sido on purpouse, simplemente pasó.

Un día era 29 de julio con un post canoso y luego La Nada.

Mientras tanto, ha habido:

  • Muchos posts mentales, muchos de ellos ya caducados.
  • Y mudanza, que es infinita. Decidiendo que traerme de la Cueva cuando tenía ya un lugar donde colocarlo.
  • Y terracita, pero no estoy morena.
  • Y descubrir que me encanta leer en la tumbona. Pero en papel. El lugar para ponerme al día con mis blogueras aún no sé dónde está.
  • Y tardes de madre okupa en la tumbona en la terraza montándose el chiringuito de cervecita, papas y peli. Y yo dentro, porque soy más friolera.
  • Y hacer mil lavadoras. Y que aún queden cajas y cajas de ropa.
  • Y que el chiqui-ático absorba mi personalidad.
  • Y cuadros en las paredes.
  • Y percheros. Y que se puedan colgar cosas y no te las lleves con pintura de la pared.
  • Y cenas semanales en la terracita.
  • E inauguración oficial con los de siempre y unos pocos más amigos.
  • Y que los vecinos problemáticos se hayan mudado. Creo. Espero.
  • Y rendirme y comprar una cortina de ducha.
  • Y una mesa de comedor que me ha dado y de la que me he enamorado.
  • Y mi saloncito, que parece que ya estoy agustito con él y su distribución.
  • Y querer volver al blog pero no conseguirlo. Porque, aunque he estado genial, lo echaba de menos.

Supongo que necesitaba la ayuda de mi nuevo barrio, que esta semana está de fiestas, hay vaquillas que pasan por mi calle, que aún no han terminado y por eso posteo desde el bar donde desayuno los sábados, porque no me atrevo a cruzar la barrera por si acaso viene la vaquilla y no me da tiempo a abrir la puerta del portal.

He vuelto.