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Eagle Hill Avenue

Llegar a una casa en Dublín (supongo que en el resto del país también ocurre) es muy complicado. Y más, si es de noche. Las casas suelen tener un jardín/espacio delante de la puerta y desde fuera no consigues leer el número de la puerta. Eso si lo encuentras. Además, a veces el orden no es como te los esperabas y puedes ver pares e impares uno detrás de otros y algunos missing porque los han puesto en otro sitio de la calle.

Pero lo que menos me esperaba cuando llegué por primera vez a casa de mi madre irlandesa fuera que la avenida en la que vivía fuera un pequeño callejón sin salida.

Os presento la Avenida Eagle Hill:

Este el inicio:

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Y el edificio al fondo, indica el final:

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¿Tienes planes para este finde?

Mañana me voy una semana de vacaciones  a Dublín.

Desde hace 10 años, cuando aterricé allí en otoño, intento hacer una visita anual. Ha habido años en los que no he podido ir (por ejemplo, un año, a Barkley le dio por tener un hijo cuando yo pensaba ir), otros por razones varias, y uno o dos por bajón sentimental. Como que no me apetecía más seguir volviendo. Pero el año pasado me dio subidón y este, vuelvo.

Vuelvo en agosto (mes que evito junto con julio para ser turista y/o viajar) y el doble más caro, porque en septiembre Los Doblones estrenan oficinas nuevas y como me han nombrado “conectadora de cables y equipos” oficial junto con mi compi, Beric, no puedo coger vacaciones y por lo tanto, no puedo ir en temporada baja.

El año pasado me hice una ruta de ver varios sitios y acabar en Dublín.

Este año, voy sin planes, como cuando te subes a la caseta del monte que tiene tu tía a no hacer nada.

Y que ganas tengo. Volveré un día a Kilkenny porque me quedé con ganas de más, pero el resto, será ir, pasear, comprar, beber solitariamente en pubs y ver a amigos que aún me quedan allí.

¿Alojamiento? En casa de mi madre irlandesa postiza.

Y ese era el plan hasta ayer. Hasta que la mujer me dice por Whatsapp:

If I’m going you will come too. Aún no sé si es una afirmación que me voy o con ella o si se le olvidó el signo de interrogación y me estaba preguntando.

Me encanta mi madre postiza, siempre es super ociosa y activa. Por supuesto me apunté:

Y con su respuesta, no veo que llegue mañana, empezar con un finde en Galway, que me enamoró el año pasado y un festival de música irlandesa o algo parecido.


Actualización: Era una pregunta. Me dijo que no suelen poner los signos de interrogación.

St. Fagans Museum

Hoy toca excursión a St. Fagans, un museo al aire libre.

Es gratuito y hay un bus (el 32A) que te deja y recoge en la misma puerta. Por el módico precio de 3.20 £ billete de ida y vuelta.

Había ojeado y me habían comentado cosas del museo, pero no me pensaba que aquello fuera tan grande. Es la recreación de un pueblo con todos los edificios posibles: molino para hacer harina, casas de gente humilde, de menos humilde, herrería, la del mercader, una escuela, varias tiendas superchulas, una panadería donde hacen pan y repostería y los venden en la de al lado, la aduana, un instituto, granjas varias, iglesia…

No había audioguía ni  tours guiados, así que es empezar a andar y entrar o asomarte a lo que te apetezca. En algunos edificios hay alguien que te comenta cositas y se agradece, pero no tuve la suerte de ver cómo funcionaba lo de hacer la harina, ni vi al carpintero ni al herrero.

Pero había carteles al entrar en casa edificio y la verdad que no llevaban mucha historia y te contaban lo que necesitabas saber. A veces, alguna curiosidad.

Por ejemplo, aprendí que las pocilgas son redondas porque a los cerdos les encanaban cavar y al ser redondas les es más complicado.

En la primera casa a que entré, la roja, encontré a un señor de allí que el encantaba contarte cosas. Aproveché para preguntar pero creo que él me preguntó mucho más a mí.

Me hizo un tiempo genial. Así que si pronostican que va a llover, recomiendo no ir porque aquello son todo caminos de tierra y piedrilla. Mola si vives allí porque hay muchos merenderos y sitio para que corran los niños.

No me dio tiempo a verlo todo, me faltó toda la parte de la derecha de la entrada principal:

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Recorriendo el pueblo, vi unas carpas y pensé que era mercado de comida. Me acerqué a ver si había algo típico galés. Cual mi sorpresa que era una mini Funfair.

Como la de las pelis pero muy pequeña:

  • la mini casa de los espejos
  • un mini carrusel
  • unos mini columpios giratorios
  • y varios puestos de lanzamiento para obtener el premio: con cocos, con escopeta de plástico y con arco y flecha.

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Pero el puesto que me sorprendió fue el de las máquinas de juego.

Estaban las típica tragaperras de frutas y la del muñeco que en la películas de me miedo cobra vida y asesina a gente. No le hice foto porque me daba miedito.

También había:

  • muchas máquinas tipo pinball, de meter la bola por agujeros.
  • unas que que echabas la moneda sobre una superficie que se movía y si la echaba guay, arrastraba las del final, que caían y eran tu premio.

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Y por último, la mejor: la del Oráculo. Me moría de la risa al verla. En el medio hay una rueda donde eliges la pregunta y a los lados están las posibles respuestas: nunca, a lo mejor, por supuesto…Entonces, eliges, echas la moneda, gira la palanca y se ilumina la respuesta.

Como no quería quitarme la ilusión de creer que te dice la verdad, no elegí la que ponía “voy a viajar”, ni la de si mi amor volverá (uf, quita quita)..

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Elegí las dos siguientes:

  • ¿Me casaré? La respuesta fue Definitely
  • ¿Voy a tener hijos? Y la ruleta dijo: Doubtful. Yo lo traduzco como un “Mucho tienen que cambiar las cosas/fellings/ideas/situación actual”

Cada máquina funcionaba con pennies (o pence), monedas que no controlo para nada. Fui a la señora del cambio y me di cuenta que lo tiene todo muy bien montado. Tu le das un pound y ella te da un vasito con monedas de varios valores. Y ale, que empiece el gambling.

Me lo pasé genial, y sólo me costó un pound.

Tuve que volver pronto si ver el resto porque el último bus era a las 16:30.

Rutina viajera del primer día

El primer día de todos mis viajes siempre es muy parecido:

Madrugo más de lo que debería.

Llego al aeropuerto y me estresa el control de seguridad:

  • Saco el boarding pass
  • Guardo el boarding pass
  • Compruebo que los bolsillos que estaban ya vacíos en casa, siguen vacíos
  • Me quito el cinturón
  • Saco todo lo electrónico y lo pongo en una bandeja
  • Pongo en otra bandeja la mochila, el cinturón y la bolsa de los líquidos
  • Intento llevar 2 bandejas y la maleta sin que se me caiga nada por el camino
  • Paso por el arco con un ojo vigilando tus cosas y cruzando los dedos para que no pite
  • Cojo todo de la cinta y voy a la mesa “ahora lo guardas todo otra vez” ( en el aeropuerto de Cardiff, al pasar el control, hay unos asientos con un cartel que dice: Re-dressing area. Nunca mejor dicho)

Busco la puerta de mi vuelo.

La encuentro y me siento como si hubiera ganado un maratón: aliviada pero exhausta.

Sólo quedan más de una hora de espera.

Hasta que sale el vuelo, me muero de sed. Pero antes morir que pagar euro y medio por una botellita de agua.

Sigo exhausta. Tengo series para ver y cosas para leer, pero no tengo ganas.

Llega la hora en que anuncian el embarque y soy de las pocas que no hace cola. Las cosas han mejorado y hasta las compañías lowcost ya te asignan el asiento. No hay necesidad de hacer cola durante 20 minutos. Cuando veo que empiezan a embarcar o alguna azafata/o empieza a pre-embarcar comprobando billetes, me levanto para hacer cola.

Saco de nuevo tarjeta de embarque y añado el DNI. Objetivo: no perder el DNI.

Embarco y guardo boarding pass en un bolsillo y DNI en el otro. El DNI ya lo necesito pero no es el momento de sacar nada de la mochila. El boarding pass no es necesario mostrarlo de nuevo, a no ser que lo hayas guardado a conciencia y entonces será cuando tengas que mostrarlo de nuevo a subir al avión.

Estoy atrapada en el pasillo o gusano durante 10 minutos.

Llego a mi sitio y me planteo que si no estuviera gorda, el sitio entre el asiento y el de delante seguiría pareciéndome claustrofóbico.

Y ya sólo quedan 2 horas y media de vuelo con un ruido/zumbido que me molesta mucho y siempre.

Sigo teniendo algo que ver o leer, pero no tengo la mente para ello.

Casi siempre, acabo durmiéndome un rato en los transportes intermedios o en el avión y me despierto fatal, como a medias, y sólo quiero una cama y seguir durmiendo.

Cuando llego al destino, afortunadamente, sé seguir bastante bien las señales al siguiente transporte.

Suelo llegar por la tarde o por la noche.

Llego a la ciudad de destino y, a pesar de que me he hecho y estudiado mapas para llegar y que pone que son 15 minutos, no lo consigo.

No llevo nada bien lo de orientarme con mapas/callejeros. Tardo una hora y miles de vueltas por calles que a veces dan cosita en encontrar el alojamiento. Al día siguiente me doy cuenta que estoy a una calle de la parada a la que llegué anoche.

Vamos, que llego muerta al alojamiento. Sin ganas de hacer turismo y arrepintiéndome de haber decidido hacer el viaje.

Pero me acuesto, y al levantarme, ya lo llevo mejor y estoy lista para verlo todo.

Por eso, me gusta llegar a los sitios por la noche y despertarme allí. Si llego para empezar a ser turista, es una pesadilla de cansancio mental y físico.

Por supuesto, se lleva mejor en compañía, aunque siga siendo lo mismo.

En el viaje a Cardiff:

  • Me he hecho un viaje de  horas en tren a Barcelona (era la mejor opción de precio y logística)
  • 5 horas de espera en el aeropuerto (me he sorprendido viendo el campeonato mundial de natación en unas teles Samsung que había por todo el aeropuerto)
  • Y al llegar a Cardiff, he ido en dirección contraria 15 minutos hasta que me he dado cuenta que ya debería haber llegado. Y lo dicho, el hotel estaba en la otra dirección, a 5 minutos de la parada. A mí me ha costado 15 minutos alejarme, 15 minutos volver y 5 llegar al hotel.

Ah y cuantas más ganas tengo de meterme en la cama, más cositas aparecen. Esta vez, me han dado la llave; he subido al cuarto piso con la maleta; he descubierto que la llave no abría; he bajado con mi maleta, me han cambiado la llave, la hemos probado en una puerta de abajo; he subido de nuevo con mis maletas y ya funcionaba.

Cuando llego al destino durante el día, no sé cómo lo hago pero es demasiado pronto y no hay opción a decidir no hacer nada más en todo el día, hay que aprovechar, pero estoy tan consumida que voy en modo turista zombi.