Archivo de la categoría: Frases para recordar

Twitter

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No me había enterado que ya no eran sólo 140 caracteres y por eso no me había “apuntado”. Yo, que no me callo ni debajo del agua, con ese número no tenía ni para empezar. Ahora son 280 y como novedad, puedes abrir hilos de tuits encadenados.

Cuento esto porque hace unos meses, algo se activó en mi cabecilla. Eso y, como ya he comentado, lo de que no paro de hablar y decir tonterías. Son graciosas pero es que, si por mi fuera, no callaría nunca. Y puedo resultar pesada/cansina.

Así que he decidido que, para no saturar a la gente que me queda (menuda racha llevo de quitarme gente tóxica y de hacerme enemigos), puede que Twitter sea la solución.

Muchas veces he intentado imitar a otros con posts cortos: los empiezo escuetos pero al final acaban en otra página.

Así que, sí, la nomuyamigadelasredessociales ya tiene blog, flckr sin actualizar, FB para leer chistes, Instagram para poner mis fotos “artísticas” y la última adquisición.

¡¡¡ TWITTER !!!

 

miprimertweet

 

 

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Hoy cumplo 7 años siendo doblonera.7

Otras veces lo he celebrado trayendo tarta.
Y alegrándome.
Y sintiéndome afortunada de tener trabajo de lo mío.

Hoy no, hoy mandaría a varios a la mierda.

Me encanta mi trabajo, Creo que lo hago bien y que tengo don de gentes usuarios.

Pero en las empresas, por mucho equipo y bienestar que te quieran vender, lo que importan son los números. Siempre he sido consciente de ello, no os creáis que me he dado cuenta ahora.

Pero claro, trabajo en una empresa en la que, en muchos aspectos, cuidan al empleado y le inculcan frases motivadoras, principios de empresa, posibilidad de cogerte un año extra de excedencia maternal y volver y que no se inventen nada para tirarte, jornada reducida, viajes para los veteranos y eventos como la fiesta de verano y la de Navidad…Y valores Dobloneros. Escritos en las paredes.

Y claro, así todo es más bonito. Crea buen rollo sin llegar a ser una secta. Por supuesto, siempre hay contras, como en cualquier curro, pero yo tengo tenía bastantes pros:

  • Vivo a 15 minutos en coche desde la puerta de casa a la silla de la oficina
  • Horario perfecto para mi problema con el sueño: de 10 a 19 h.
  • Puedo coger vacaciones cuando quiera, siempre y cuando no coincida con mi compi.
  • El sueldo me da para los gastos que tengo, y para ahorrar para las vacaciones.
  • Puedo recibir las compras online en el curro y las chicas de recepción me envían un mail cuando me llega.
  • A veces hay fruta/verdura gratis

Y compensaba. Desde hace un año y medio aproximadamente, ya no.

Y supongo que me afecta tanto porque me gusta mi trabajo. Pero tener un supervisor que te exige diciéndote: “Y no me digas que estás agobiada, ni que no te da tiempo porque los números no dicen que tengas tanto curro y además, sois una persona y media“.

La media es mi compi, que era una persona entera pero ahora le toca hacer de secretaria del otro área de IT a media jornada.

Yo miro mis números y sí que me cuadran: mi medio compi y yo damos soporte a las 220 personas que hay en la oficina y a los 20 que trabajan fuera de ella.

Le podemos añadir que cada 3 semanas tengo que estar disponible 24×7 con portátil y móvil a cuestas. Por una compensación que ofende más que compensa.

Y pedo terminar con las dos empleadas con las que me llevaba superbién y les caía genial hasta que un día dejé de serles tan maja. Tanto que me ponían malas caras cuando les decía algo o me reprochaban cosas que hacía. Me ha calado bastante y “gracias” a personas como ellas hacen que deje de tener admiración e interés por especie humana. Me he vuelto más solitaria; así que llego, me siento, trabajo, voy al comedor y como (con gente pero en plan autista) y vuelvo a currar cuando he terminado. No quiero llevarme más chascos.

Pero lo que más me hunde es que mi jefe me hable como me habla porque no le salen la cosas como él quiere. No creo esto que esté incluido en mi carta de puesto. No creo que me lo merezca. Nadie. Porque lo hace con todo el mundo, pero a mi y mis compis nos llegan más directos porque es nuestro jefe. Sé que no se debe hablar de jefes en Internet y menos en tu blog, pero necesito sacarlo.

Yo intento reflexionar sobe toooodo lo que me dice contiuameeeeente y pienso: “pues si hago mi curro tan mal, pues nada, que me despidan y me voy con mi paro y mi finiquito”. Pero parece que no llega ese día.

Y claro, irse de valiente, con una hipoteca y sin otro curro… es de valientes y ni hoy ni ningún otro día lo he sido. Pero no ha sido por falta de ganas.

Así que nada, empiezo mi octavo año intentando que no me afecte lo que me digan y pasando de todo. Al fin y al cabo, parece que nunca estarán contentos con mi trabajo. Tampoco lo estaré yo con sus justificaciones. A lo mejor tengo suerte y consigo que me tiren.

Escribiendo esto, me han entrado unas ganas locas de buscar otro curro.

Y también me he acordado de una serie de fotos divertidas/absurdas que mostraban las cartas de renuncia de empleados.

Siguiéndoles el hilo, acabo con un

By the way, this post would be my desired 2 week notice

Las cláusulas de los seguros

Extracto del libro de Marian Keyes, Helen no puede dormir (2013):

[…] A decir verdad, hacer controles para aseguradoras era la parte de mi trabajo que más me desagradaba. Me gustaba obtener resultados, pero los casos de las aseguradoras estaban empezando a hacerme sentir mal conmigo misma. Porque las compañías de seguros son unas cabronas, todo el mundo Io sabe. Nunca pagan y en las raras ocasiones en que no les queda más remedio que soltar una suma mezquina, nunca es suficiente. Gente que lleva toda la vida pagando un seguro del hogar con la idea de que si les llegan tiempos difíciles habrá alguien allí para ayudarles, descubren Io equivocados que estaban. Cuando se les inunda la casa y acuden a su compañía de seguros, esta consigue milagrosamente dar con una pequeña y práctica cláusula según la cual, sí, efectivamente nos toca asumir los daños por inundación, pero solo en los casos en que el agua «no esté mojada», o alguna parida similar.

Douglas Adams dice que las reclamaciones a las aseguradoras demuestran que viajar en el tiempo es posible, de hecho, que ocurre constantemente. La cosa, cuenta, va así: tú presentas tu reclamación a la aseguradora —algo tan corriente como que te han robado la bicicleta [que da la casualidad de que es negra]— y la compañía viaja hacia atrás en el tiempo y modifica el documento original para hacerla responsable del robo de todas las bicicletas «salvo de las negras». Hecho esto, regresa al presente, pero únicamente para enviarte una insolente carta donde dice: «Le remito a la cláusula tal-tal de su documento, la cual nos exime de toda responsabilidad por el robo de bicicletas negras, y dado que su bicicleta es negra como nuestros corazones, no estamos obligados a soltarle un céntimo. Que tenga un buen día, señora». Y tú estás ahí, a punto de enloquecer, mirando el documento con cara de desconcierto y preguntándote: «¿Cómo es posible que no recuerde esta disparatada cláusula sobre las bicicletas negras? De haberla visto jamás habría firmado».) […]

La belleza está en el interior

Mucho de vosotros, los humanos, me tenéis muy confundida.

Creáis “filosofías” que no os llegáis a creer y al final os sale lo que pensáis verdaderamente.

Una de vuestras favoritas, que me da mucha risa es:

La belleza está en el interior

Y esta filosofía frase que, por cierto, me parece tan falsa como la de Querer es poder, la defendéis a muerte, sobre todo si le tenéis aprecio a alguien que no es del todo agraciado/a o que básicamente no cumple los estándares no escritos de la sociedad en la que vivís.

Reconozco que yo soy incoherente la mayoría de las veces. Pero algunos de vosotros tampoco os quedáis cortos.

Esto viene a que ayer me corté el pelo. Me encanta el pelo largo pero también soy consciente de que lo tengo graso y, bonito lo llevo tan solo las 4 horas siguientes de haberme duchado (o habérmelo lavado, como os gusta concretar). Luego, se me chafa y no me gusta. Además, no se queda bonito siempre que me ducho lo lavo. Mi pelo es totalmente independiente a mí.

Por causas varias no conseguía hora en la peluquería desde julio y me ha crecido demasiado. Así que, el viernes, para despedirme de mi casi media melena, me puse un gancho con un lazo negro. Muy mona yo que iba. Además, dio la casualidad que me había duchado y mi pelo había decidido quedarse perfecto. Con volumen y sin remolinos.

Algunos dobloneros se dieron cuenta del lacito y les respondía que era una despedida de la casi melena cuando preguntaban. Y aquí llega cuando os pillo. Mucha “belleza interior” pero este comentario lo oí más de una vez:

Si te cortas el pelo, ¿cómo vas a conseguir encontrar un hombre?

Y me dio la risa, porque en esos momentos, os sale lo que realmente pensáis o sentís. O simplemente, vuestra opinión o preferencia. A la mierda la belleza interior.

Por una parte, vuestra filosofía me ayuda a tener confianza en mí misma y creer que soy tan válida como cualquier humana a encontrar el amor.

Por otra, vuestra realidad o lo que expresáis realmente me dice que si tienes el pelo corto, eres gorda y no te depilas tienes la batalla perdida.

Cuántas collejas deberíais recibir cosas os quedan por aprender, mis queridos terrícolas.

Mientras tanto, dejadme ser feliz tal y como soy. Ya me encargo yo misma de ponerme mis propias limitaciones absurdas.

Ese barco partió hace mucho tiempo

– ¿Cómo puedes saber si un barco ya ha partido?
– Cuando está tan lejos que te ahogarías tratando de alcanzarlo

 

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