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Infernal Half Hour on Saturdays

04/05/2013

Sábado, 09:00 h.

Es un curso del que ya hablaré. El de “Bolillos”. Que no son bolillos ;-) En Valencia.

Me he levantado a las 6.45. Desde que lo empecé en febrero, los viernes tengo que estar a las 10 de la noche cenada y en la cama. Si no (¿si no?), no conseguiría levantarme e ir a clase.

En estos momentos me estoy muriendo de sueño. Estoy luchando para no dormirme en la mesa. Como lo haga, roncaré. Qué vergüenza, ¿no?

Lo hablé con Yorch, que no es enfermero y no barrendero y es inevitable que le pregunten, para descubrir que estaba haciendo mal. Desayuna al llegar a Valencia un café con leche ¿era por la tostada con tomate? ¿Desayunaba muy tarde y el café no hacía efecto? ¿No dormía lo suficiente?

Siempre me ocurre a la hora u hora y media de clase. Durante media hora es una lucha de cabecear, moverme en la silla, apuntar todo lo que dice el profe para estar activa. Pero no funciona, se me nubla la vista varias veces.

Y no es que la clase sea aburrida, ni que ya me sepa lo que está explicando o que la temperatura del aula sea muy alta y me entre modorra (al revés, siempre paso frío).

Media hora todas las semanas, aghhhhh!

Me dijo que le pasa a mucha gente. Pero seguimos sin tener la razón (¿Digestión del desayuno?, ¿Atención limitada por el tiempo?) ni una solución (¿Desayunar más café/más pronto?)

Luego se pasa, porque sobre las 10 hacemos un descanso y el sufrimiento desaparece. Al 100% de nuevo.

Al igual que en las películas cuando hay un accidente, yo digo:
¿Hay algún doctor en el blog?
¿con una explicación y lo más importante: UNA SOLUCIÓN?

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¿Por qué nadie quiere mi queso?

SPOILER: POST DERROTISTA;
pero tranquilos, sólo es en el terreno sentimental, en lo demás estoy más que genial.

Llevo varios días que NO quiero escribir este post.

Llevo varios días que no sé qué me pasa.  Sólo tenia una ligera idea.

Llevo varios días que lo pospongo con la esperanza de que no lo tenga/quiera escribir.

Pero si tengo que confiar en la esperanza, vamos apañaos.

La esperanza es algo que, en el terreno sentimental, he perdido. Para siempre (modo DRAMÁTICO on).

Todo empezó hace una semana cuando el Externo descubrió y llegó a este blog. Y no me importa, lo mismo que hablaba con él (en aquella época que hablábamos) y en el mismo tono es el que uso aquí. Al fin, el Externo se ha dado cuenta que me gusta. Yo pensaba que se lo había dejado claro.

Claro me quedó a mi cuando me enteré que tenía una alguien.

Pero desde mucho antes ya me había rendido. Y uno de los daños colaterales es que ya no hablo con él. Es duro, y difícil de explicar. Cuando vi que no estaba interesado, me dolió. Pero descubrir que encontró a alguien duele más. Y si tenía una pequeña oportunidad ya no existe.

Con esta decisión radical de evitarlo y cortar el contacto con él he decepcionado un poquito a alguien. “No pensaba que fueras así”, me ha dicho.

Y lo siento, si tengo que elegir entre los dos, me elijo a mí. Paso de seguir como si no pasara nada y pasarlo mal porque en realidad sí que pasa.

Y, aunque lo parezca, la cosa no va con él. Me gusta, sí, pero para empezar no tenemos los mismos estilos de vida. A día de hoy, no sé qué tiene este tío (no puede ser sólo por la camiseta, jeje) para que me haya pillado de tal manera.

Supongo que después de Jabuk, estaba segura de que no iba a aparecer nadie más.

Pero apareció y me dije: A por él, sin complejos, sin miedos, a éste lo conquisto por narices, si o sí, apuesto todo al caballo ganador. Pero perdí. El caballo ganador se partió una pata.

Desde siempre me he sentido acomplejada con mi obesidad. He llegado al punto de pensar que los gordos no podemos conseguir lo que queremos ni tampoco ser felices. Nosotros somos nuestros peores enemigos. Y digo nosotros porque no creo que sea la única que lo piensa.

Esos kilos de más siempre afectarán de mala manera a nuestra vida personal, social y sobreb todo sentimental.

En el instituto siempre he tenido que llevar vaqueros de tío para que me cupiese mi inmenso culo. Y jerséis anchos, para que no se marquen o salieran las carnes.

Te afecta tanto que te cuesta muchos darte cuenta que no eres fea. Algo que creías que iba implícito con el exceso de kilos.

Pero afortunadamente llega un día que encuentras ropa de mujer en tallas grandes y te sientes mejor. Más mujer. Más guapa. Más segura.

Ya no eres ese aquel ente del grupo al que la gente se refiere como la regordita simpática. Eres adulta y con los años has aceptado como eres, puedes incluso bromear, hablar seriamente de ello con naturalidad y aceptación, no como si de la lepra estuvieras hablando.

Y te sientes poderosa, capaz de no auto anularte como persona ni como mujer.

Y él llegó a Los Doblones. Y le gustó mi personalidad. Y fui a por él, se convirtió en mi experimento. Y que nadie se me ofenda, es una forma de hablar.

Nunca me había sentido tratoncilloan segura en este área.

Pero el experimento no ha tenido éxito. El ratoncillo de laboratorio en la última bifurcación no eligió mi queso. Y jode porque ese queso significaba eliminar la teoría que tengo: no sé atraer a los hombres. Ni a las mujeres, aunque no lo he intentado.

Pero el experimento ha demostrado que la teoría es cierta. Será que no tengo hormonas de esas que las tías emanan y hacen que los tíos se interesen.

Habrá que asimilar que a los tíos les encanta mi personalidad y les ciega y no pueden ver que soy una mujer.

Y por eso me rindo al amor. Y no pasa nada, llevo mejor lo de vivir sola (que no es lo mismo que sentirse sola) y terminaré de aceptarlo.

Y no me sirven frases de consuelo del estilo: “El amor aparece cuando no lo buscas”. Sí, vale, pero es que yo creo que me toca, que me lo merezco, que la gente se divorcia y encuentra pareja en un mes. Además, tengo una vida que me encanta, pero hay que reconocer que no implica conocer gente nueva y mucho menos tío. Por supuesto que quiero un alguien especial en mi vida, pero no voy a hacer cosas que no me apetecen, eso ya lo dije.

Así que como tampoco derecho a quejarme del todo ya que hay más gente sin pareja. Lo dejamos aquí. En este blog no se habla de mi situación sentimental.

Y al pobre ratoncillo, como todos los que no cumplen las expectativas del experimento, lo devuelvo a su jaula, acompañado con el queso que eligió. Es injusto meterlo en la jaula e ignorarlo, pero no se pueden tener dos quesos, uno para hacer más ameno el curro y otro para el placer.

Enamorarse de mentira

Llevo varios días queriendo hablar de una teoría personal que lleva años pululando en mi cabeza y asomándose de vez en cuando para saludar.

Reconozco, antes que nada, que soy una enamoradiza. Allá donde vaya, allí que me pillo por alguien. Pero siempre ocurre que me atrae esa persona y me hago una idea de cómo será y me enamoro de lo que me he creado en mi cabeza sobre él.

Yo lo llamo enamorarse de mentira. Pero aunque sea de este modo irreal y nada sano, me gusta la sensación.

Sé que no es real, pero soy más feliz, más divertida, estoy más animada y sonrío más.

Sé que no será un amor correspondido. Más que nada por la idea que tengo yo de él y cómo es él en realidad no coinciden para nada.

Hay gente que me dice: “Ains, como se nota que estás enamorada, que te arreglas más para él y estás más contenta”, Y por una parte tienen razón, pero por otra no. Yo no decido como combinar mi ropa o arreglarme para los demás. Lo hago para mí. Si tengo que gustarle a alguien que sea por lo que soy, no por lo que pretendo aparentar.

Bueno, voy al grano que me voy por las ramas.

Hace ya varias semanas que estoy como diferente, y no encontraba la razón.

Y hace varios días, me di cuenta que ya no queda ningún sentimiento o recuerdo bonito de Jabuk. Y, a lo que añadimos que había tirado la toalla con El Externo.

Me había autoconvencido que en realidad no conozco al Externo y que me había vuelto a imaginar a mi príncipe azul en forma de él. Y me daba rabia por el tiempo dedicado a él, por los dolores de cabeza provocados a los más allegados e incluso el post dedicado en el blog.

E iba a decir que me sentía como que faltaba algo, un alguien por el que ilusionarme porque lo anterior había caducado.

Y hoy, al final de la jornada, charlando con un compañero, se me ha caído vuestro mundo y mi planeta encima cuando ha dicho: “Si, nos reunimos los viernes. La novia del Externo también es socia…

Así que parece que no lo tenía tan superado. Jo. Es una mierda autoengañarse a uno mismo, valga la redundancia.

Y me ha venido esta canción a la cabeza, por la parte de “Tonta”, no por la parte de “Esperando que me vengas a buscar”:

Espero que sea tonta
muy tonta
y algo fea
que eso nunca viene mal

A ver si se me pasa rápido y me vuelve la chispa del amor de mentira. Me encanta estar enamorada… de mentira.

El Externo

El Externo es un chico de Los Doblones que me gusta. Me trae loquita.
Y yo traigo loquita al resto de mi mundo hablando de él.

Mmmmm, y es tiernecito, 28 añitos. Y madrileño. Y lo llamo así porque es un subcontratado de una doble subcontrata.

Y me meto mucho con él, le digo cosas como:

Debe ser duro estar de obras en casa. Que tengas todo por el medio y no puedas llegar al baño para peinarte.

Pero él me las devuelve:

Te has cortado tú misma el flequillo, ¿no?
Pues a la próxima enciende la luz

Y así, todos los días. Que yo no sabía si la única que estaba flirteando era yo o él también participaba. Y tampoco sabía si es que no pillaba mis indrectas o que hacia como que no las pillaba.

Por eso hoy, a la hora de comer ha surgido esta conversación:

14:00  El Externo: ¿comes arriba?
14:03   Visitante 4576: si, en un ratito
14:04   El Externo: ¿muy largo?
14:04   Visitante 4576: no se

 Estaba conectada a un equipo que estaba en Sudafrica y cuando he terminado, él ya no estaba. He subido a comer y después he retomado la conversación:

15:16   Visitante 4576: pues si, ha sido ratito largo
15:39   El Externo: sí, tu con tal de no comer conmigo, cualquier cosa

 Y aquí es cuando me he dicho: “Hasta los huevos de darle vueltas a la perdiz, que sea lo que Dios quiera” y me he lanzado a la piscina:

15:44   Visitante 4576: es que yo contigo, la verdad que prefiero hacer otras cosas
15:46   El Externo: ah sí?
15:46   Visitante 4576: si
15:47   El Externo: y qué cosas, si se puede saber…
15:48   Visitante 4576: las básicas: pelis, risas y sexo

 4 minutos después, su contestación:

 15:52 El Externo: lo que pasa que igual molestamos a alguien en la cocina
imagínate que quieren ver las noticias y nosotros viendo una peli…

 

Ahora ya, por lo menos, sé que le ha quedado claro lo que pretendo.

Y apuesto 10 pavos a que no me vuelve a preguntar si subo a comer en lo que le queda de estar de externo en la empresa. Que puede ser mucho.

La apuesta está abierta.

Hagan juego, lectores!

Sandalias

Hoy, en  mi primer dia de curro después de las vacaciones, he descubierto que las sandalias de no usarlas se pudren y se rompen.

Descubrirlo en el trabajo es una mierda, porque se me están cayendo a trozos. La derecha ha empezado soltándose un tira, la que se sujeta al tobillo. A media mañana, volviendo del  café se ha caído la parte delantera y he vuelto a Los Doblones con la sandalia en la mano.

Ahora, a 40 minutos de salir, me giro y veo que una de las tiras de la sandalia izquierda está al lado de la impresora.

Menos mal que estoy cerca de la puerta, pero la gravilla del parking va a doler. Lo presiento.

Adjunto pruebas fotográficas:

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