Archivos Mensuales: diciembre 2017

Huyendo de los eventos sociales

Hoy es la cena de Navidad de Los Doblones.

Hace mucho tiempo que ya no acudo ni a esa, ni a la fiesta de verano ni cualquier evento similar.

Para evitar los interrogatorios varios, suelo coger dichos días o semanas de vacaciones. Como es el caso de este año, que llevo de vacas desde el 2 de diciembre y volveré el lunes 18.

Las Navidades me gusta trabajarlas. Hay menos gente y me cunde más. Voy menos agobiada/estresada y me pongo al día de lo que se va quedando aparcado.
Los veteranos ya se han acostumbrado pero aun así siguen preguntando la razón de mi ausencia.

Hay 2 razones.

La primera, la que cuento, es que mi empresa no establece límites en la barra libre. Y la gente, acaba bebiéndoselo todo.

Y no me gusta el efecto del alcohol en la gente, con mucha cantidad muestra la parte reprimida de las personas. Me gusta mantener la imagen profesional que tengo de mis compañeros de trabajo. Ya he visto a alguno “más que pasados” y ya no los puedo mirar igual.

A esta razón, me dicen: pues vienes a cenar y luego te vas.

No me convencen para nada, porque si voy, me apetece irme cuando quiera, no estar controlando cuando la gente empiece a beber.

Además, ir sólo a cenar entra en conflicto con la otra razón. La que no cuento a los cuatro vientos.

Y es la siguiente: Me siento sola en dichos eventos. Mucho. Más que en mi rutina diaria y en mi casa viviendo conmigo misma.

Por eso tampoco me gustan las bodas. Y las comidas en grupos grandes. No consigo sentir integrada. Me lo paso bien escuchando a la gente y con las risas que siempre surgen, pero mientras todo eso pasa, una sensación de soledad me invade. Como en las pelis/series que el protagonista empieza a oír más bajitos o sólo murmullo y su alrededor está todo un poco como lejano y borroso.

En las cenas de empresa y las bodas tampoco ayuda el tamaño de las mesas. Está guay que sean redondas para poder ver a todo el mundo, pero estás tan alejado de todos… incluso de los que tienes a tu lado.

Sin querer, me empiezo a aislar (no oigo y me cuesta escuchar y participar en las conversaciones) y acaba pensado que he perdido 2 horas de mi vida que habría disfrutado más en casa haciendo incluso nada.

Así que, como no me gusta nada sentirme así, pues las evito. Si alguien está pensado que es porque quiero ser el centro de atención y no lo consigo, no está en lo cierto. Muchas veces me gustaría pasar menos desapercibida.

Acabo recalcando que no quiero que sea un post depresivo. Sólo quería compartir como lleva esta extraterrestre algunos temas sociales. Forma parte de mi misión el redactar informes.

Si alguien más ha sentido lo mismo en eventos sociales ya sabe: que me llame y quedamos. Así podrá decir: no puedo ir, es que ya había quedado con alguien y a vosotros os veo mucho más que a ella ;-)

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Friendsgiving (IV y ya)

Llegó el día y estaba todo controlado. Me quedaba por hacer los gorros de Pilgrim pero mientras se hacía el pollo tenía tiempo.

Sí, la final fue pollo. Y me quedó así de bien cosido y relleno:

Puse a precalentar el horno y saltan los fusibles. PUM!. Que no cunda el pánico. El calentador está encendido. Lo apago.

Lo enciendo de nuevo y todo ok. Me voy a la ducha.

Salgo y al abrir el horno, noto que no está muy caliente y me doy cuenta que, con el tema de los fusibles, he dejado la temperatura a cero.

La subo y PUM! Salta los fusibles. Me acuerdo que la calefacción está encendida. La apago. Lo intento de nuevo varias veces pero siempre acaba con un PUM!.

El tiempo avanza cada vez más y para preparar el pollo, 2 horas y media, me estoy quedando corta.

Desconecto todo lo que puedo y nada, siempre PUM!.

Empiezo a desesperarme porque lo único que tengo conectado es la nevera.

Uso el comodín de la llamada a mamá. Le hago caso y bajo todos los fusiles y espero un rato antes de subirlos. Nada. PUM!.

Pasamos al plan B. Ir al súper a comprar comida.  En el chat tienen la iniciativa de traer croquetas y bravas. Morirnos de hambre habiendo supermercados abiertos no es una opción.

Pese a que el pollo no ha salido, había otro ave que sí me había salido a la perfección. Así pintaba la mesa, con pavo doradito por fuera y crujiente por dentro incluido:

Y la velada… genial. Cuando se han ido y recojo, me doy cuenta que no hemos usado mi comida. Que anfitriona de pacotilla.

La guirnalda del photocall les encanta (no hay mérito por mi parte, la elección de colores y forma las he sacado de Internet) y me toca forzarlos a que nos saquemos unas foticos.

Faltan los gorros de peregrino y peregrina. Se supone que los hacía mientras vigilaba el pollo. Pero os dejo las instrucciones a continuación por si os interesa.

De aquí saqué los recortables/ideas/plantillas:

Pavo de comer

Pavo de snacks/palomitas

Guirnalda con letras

Accesorios photocall

Pilgrim hat

Pilgrima bonnet

Thanksgiving place mats

 

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