Archivos diarios: 4 junio, 2017

Mariposas de primavera

Aviso para visitantes: intento volver a postear con un post moñas. Disculpen las molestias.

Siempre intento no interesarme por ningún hombre. Más que nada por el bajón de no ser “aceptada” o que se interese con la amiga que tenga en ese momento más cercana.

Ah, y porque aunque llevo genial lo de quererme a mí misma, lo de la seguridad en mi misma en el amor está pendiente.

¿Y sabéis? Estaba superfeliz a la par de sorprendida. Siempre he sido muy enamoradiza, y como casi me conformo con cualquiera, pues siempre estaba en un estado constante de enamoramiento platónico.

Pero desde el externo, no me había vuelto a pasar. Y que felicidad. Acabo de comprobarlo y estamos hablando de años, el 2013. Flipo. 4 años.

También flipo que en ese mismo post, prometo cosas como “En este blog no se habla de mi situación sentimental” y aquí estoy, contando que vuelvo a tener mariposas en el estómago.

Creo que no se me deben tomar muy en serio con las promesas blogueras que hago.

Pues eso, que aquí estoy fuera de mí.

El chico en cuestión es un doblonero. Y no sé cómo ha conseguido meterse en mi cabeza porque…

… entró y yo estaba de vacaciones así que no le hice el onboarding ni hablé con él
… trabaja en la primera planta y yo en la baja.
… nunca necesita nada del servicio de Helpdesk que yo proporciono
… y es marroncito, color que nunca me atraído. Llamadme racista, pero yo soy de ibéricos: morenos de pelo, con barba y tirando a voluminosos pero no musculados.

Lo que peor llevo es que yo tenía el don de poder “vigilar” desde lejos y que no se dieran cuenta. Pero con este no funciona y al final me va a dar un ataque: Aparece a mi lado sin darme cuenta. Y cómo me pilla de sorpresa, no me da tiempo a que salgan comentarios graciosos. De hecho, me quedo muda.

  1. La semana pasada 4 veces apareció a 1 palmo de mí:
    Apago las luces la de la planta baja para irme a casa y me lo choco en la puerta. Muda. Me pregunta cosas de los portátiles y no sé ni lo que le digo. Creo recordar que me recompuse, y que como era tarde le dije algo como: “Que duermas bien en la oficina. Si el lunes quieres desayuno te traigo algo“. Contestó algo como que quería un Kinder bueno. Como no sabía si era gay o si tenía pareja no se lo llevé.
  2. Otro día, estoy en la recepción con Pailar y no me doy cuenta que está detrás de mí. Me dice: “te robo el portátil de la bolsa y no te das cuenta”. Mi contestación: ni idea. Creo que le sonreí pero no estoy segura. Si hubiera sido yo al 100%, le hubiera contestado algo así como: “A mí o me robas el corazón o no me robes nada”. Pero no. Una porque me paralizo y otra es que no sabía si era gay o si tenía pareja.
  3. El viernes pasado nos tuvimos que hacer una foto. Me meto por detrás, me giró y Bum!, ahí está. Y yo: Muda.
  4. Y esa misma noche, nos toca volver a hacernos otra foto de grupo, me vuelvo a meter en la última fila me giro y a mi lado, Bum! ahí está, ofreciéndome cerveza. Yo, as usual, MUDA. Ni me sale decirle que yo soy de vino y sus derivados. Y eso que ya sé que no es gay y no tiene pareja.

Qué lastimica doy, jajaja.

Hay sólo 2 dobloneras que saben de mi debilidad por él, puede que 4 si otras 2 leen este post.

Intento no contarlo porque quiero que se me pase, pero hay veces que no puedo contenerme.

Intento controlarme, pero el otro día, después de 2 intentos, conseguí encontrarlo en las redes sociales. Me he convertido en una stalker.

Digo conseguido porque es complicado encontrar a personas con nombre y apellido megaultra común. Imaginaos como sería encontrar a alguien del que sólo sabes nombre y primer apellido y que sean tan comunes como José García. También porque estoy un poco pardal. Fue poner “Jose+Garcia+Los Doblones” y encontré su Linkedin y su Facebook. Menuda IT de pacotilla soy.

Y el resultado no ha sido bueno, ahora me parece más interesante.

Puf, a ver si llega el verano y se lleva las mariposas de verano porque odio esta sensación.

Ains, mi marroncito.

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