INSPIRA – DÍA 2

Descubro que este año habían ampliado el festival un día más pero en realidad el festival de verdad empezaba el segundo día. Por eso, no había nada programado hasta la tarde, sólo una excursión a las pozas pero sin prisa.

Es decir, me levanto tarde. Este festival va mejorando por momentos. NO madrugar es una alegría para mí.

Como aún no he hecho amigos, para la excursión decido llevarme un libro, la cámara y unos folios para escribir. Lo necesario para no aburrirme mientras la gente se baña. No me importa ir en modo solitario, pero durante la excursión hago amigos: una pareja de madrileños y una embarazada de 4 meses y medio.

Al ir niños pienso que se trata de una excursión ligerilla.
Ahí lado.
Y al lado estaba, pero debajo de la montaña.

Empezamos a bajar y yo voy bien. Incluso después de 1 hora de seguir bajando. TODA una campeona. Pero los niños lo son más. Y mucho más las mamás que llevaban a sus hijos en mochilas para bebés.

Como no llegamos, empiezo a acojonarme pensando en la vuelta. He bajado bien, tan solo tenía una incómoda molestia en la uña del dedo gordo del pie.

Y por fin llegamos a las Pozas. Y aún no me creo que me haya bañado. No soy de bañarse en lagos, playas ni piscinas que no tengan agua caliente. También me inspecciono el pie y descubro que tengo la uña de color gris.

Y llega el momento de volver. Nos comentan que podemos volver por otro camino más plano pero más largo. Lo elegimos. Pero hace mucho calor.

Comienzo a andar con un grupito pero mis limitaciones físicas y mentales me hacen retrasarme. La chica embarazada me dice que va a acompañarme a mi paso, que ella también necesita ir más despacio.

Pero empiezo a ponerme nerviosa al descubrir que no puedo dar 3 pasos sin quedarme sin respiración. Eso me desencadena ansiedad y frustración. Y los descansos son cada vez más frecuentes. Así que se suma el sentimiento de culpa por ralentizar a la embarazada.

En esta ocasión, además, sucede que no llevamos casi agua y que hace mucho calor. Doy tanta pena que la gente me regala agua al adelantarme. Y la embarazada me intenta ayudar con consejos de respiración.

Y le digo que la teoría de inspirar por la nariz y soltarlo por la boca ya me la sé. Pero yo no sé si yo no sé o qué, pero cuando intento respirar “bien” me quedo sin respiración y tengo que respirar más respirar más rápido y breve para recuperar la respiración normal.

Y me rindo. Le digo que no puedo más. Y me quedo sentada. Y viene un grupo y nos comenta que los responsables han ido a por coches porque los niños no pueden más. Y veo mi salvación. Pero reconozco que es bastante patético que me compare con niños. Pero estoy desesperada.

Entonces, no sé qué pasa para que me deje convencer por la embarazada para seguir andando. Y llegamos a una bifurcación: seguir el camino o entrar por un sendero ascendente que pone “Siurana 20 minutos”. Y la embarazada me vuelve a convencer. Y nos adentramos ascendentemente por un sendero. Esos 20 minutos me parecen horas. Horas de dolor, ansiedad, frustración e impotencia. La embaraza me da ánimos pero hay un momento que no puedo más y me pongo a llorar. Pobreta, que mal se lo estoy haciendo pasar. Me dice que me desahogue y que sigamos andando. Y vemos un cartel. Y al leerlo, vuelvo a llorar al leer “Siurana 20 minutos”. Y cuando la embarazada iba a pronunciar el discurso típico para estos casos, la interrumpo con cariño:

Ni se te ocurra contarme que esta experiencia me sirve para superarme y aprender para la próxima. Esto sólo me crea sufrimiento físico y mental. Nada más. Me rindo. Ya te adelanto que no habrá próxima.

A partir de entonces, empiezo a desvariar. Cada vez que paro, que era literalmente cada 10 pasos, le informo con el tipo de parada:

– Me tiemblan las piernas, descanso y ahora sigo. Abandóname, ya llegaré.
– No puedo respirar, descanso y ahora sigo. Abandóname, ya llegaré.
– Parada de derrotismo.  Abandóname, que voy a pasar la noche aquí. No te preocupes, que tengo la toalla para taparme.

Pero no me abandona. Me dice que esto le sirve como entrenamiento para ser madre. Pero yo ya no tengo esperanza. Intento convencerla para volver atrás, al camino, donde un coche podría recogernos. Al estar dentro del sendero, sé que no podrán venir a por nosotras. No lo consigo. Seguimos andando.

Y llegamos a otro cartel. Y vuelvo a llorar, jajaja. Ella ya lo esperaba.

En este pone 5 minutos. Ninguna de las 2 lleva ni reloj ni móvil. Para mí ha sido al menos una hora. Estos “5” minutos están compuestos por tramos de unos 10-15 pasos. Ella siempre va un tramo por delante de mi, por supuesto. Y se supone que, después de esta etapa, ya salimos a la carretera que lleva al camping.

Nuestra conversación es la siguiente:

– ¿Ves la carretera?
– No
– ¿Ves la carretera?
– No
– ¿Ves la carretera?
– No
– ¿Carretera?
– No
– Pues llevamos muchos tramos, deberías verla.
– Aún no la veo
– Oigo gente, debe estar ahí, ¿la ves?
– No
– ¿Carretera?
– No
– ¿Carretera?
– No
– Miénteme y dime que la ves
– No, que a los hijos no hay que mentirles.

Por supuesto, al final de cada tramo me paro y le sigo diciendo la razón de la parada: dolor de piernas, respiración o derrotismo. Llego a desesperarme tanto que pienso que si me tiro y me caigo por la pendiente, entonces sí que tendría que venir un helicóptero a rescatarme.

Y llegamos. Al pueblo. Y ella ya me ha comprado una botella de agua. Intento no beber muy deprisa pero acabo vomitando. What a shameful time!

Ya no nos queda nada para llegar al camping. Y como sé que es por carretera, me cambio el calzado y me pongo las sandalias de montaña. Y ella me ve la uña y creo que le doy un poquito de pena. La suficiente para permitirme mendigar a unos extraños para que nos acerquen al camping en coche. No tengo suerte y volvemos andando.

Y al llegar, ahí está la gente, en grupos, tomando algo…

Nos duchamos y la embarazada y yo nos unimos a 2 parejas en la terraza del bar.

Sólo ha pasado media hora y tengo una sensación extraña. Lo he pasado muy mal, sin esperanzas de salir de la montaña. En serio, en ese momento no me sentía capaz de llegar. Y ahora, me siento idiota. Y se lo comento a la chica. Ha visto y vivido la peor parte de mí. Le pido perdón mil veces. Me siento avergonzada. No me gusta esa parte de mí, porque no me hace superarme. Me hace sentir peor. Incluso una hora más tarde, la sensación sigue siendo rara. Conforme pasa el tiempo, dudo cada vez más que haya sido real, parece sólo una pesadilla que se desvanece.

Pero ella es un sol y nos reímos relatando la situación a los compañeros del bar. Me siento mejor cuando una de las chicas dice: “Y el tramo de 5 minutos me costó como medía hora”. Su chico le contesta: “Normal, te has parado a descansar cada 5 pasos”. No había sido la única que lo había pasado mal.

No me consuela del todo, pero me alivia un poco.

Continúo con la sensación de que la vuelta no ha sido real pero las agujetas me lo recuerdan cuando comienza la siguiente actividad: un concierto antes de la cena.

Catalanes cantando pop-folk en catalán, Sense sal (significa Sin Sal)

Me gustan los grupos catalanes. En general me encantan los acentos. El catalán, el british y el del sur son mis favoritos.

SENSE SAL

https://sensesal.wordpress.com/

https://twitter.com/hashtag/FestivalInspira?src=hash

https://ca.wikipedia.org/wiki/Sense_Sal

http://www.vesprades.cat/lagla/l-agla-12/sense-sal/

Y después de la cena, las primeras 2 charlas:

CARLA CASCALES

Nos cuenta su experiencia en mundo del diseño y la creatividad. Los conflictos con el trabajo y su pasión y como un día decidió cual eran sus prioridades y dejó su trabajo para decidir marcar ella el ritmo de su vida.

Links:

http://carlacascales.com/about/

http://graffica.info/calendario-2015-ilustrado-12-haikus/

ANDRÉS LÓPEZ

fotopetsFotógrafo especializado en naturaleza que un día vio unas fotos de perros de perrera para adoptar y se dio cuenta que con esas fotos esos animales nadie los adoptaría.

Así que, sin ánimo de lucro, va a las perreras y les hace fotos a los animales de allí.

Pocos consejos de fotografía pero muchas historias de animales. Todas con un inicio común triste pero algunas con finales felices.

Nos emocionó y nos hizo reír y llorar contándonos la historia de cada uno de los protagonistas de las fotos.

Y un mensaje muy claro: Adopta.

Y un vídeo duro. Llevar tu mismo a tu animal y abandonarlo en la perrera:

Links:

https://vimeo.com/89607792

https://es-es.facebook.com/fotopetsretratistasanimales/

http://guaupost.com/fotopets/

http://www.fotopets.es/

http://www.esolympus.es/la-importancia-de-una-mirada-andres-lopez/

http://www.esolympus.es/andres-lopez-nuevo-visionario/

Libro de su compañera de batalla: https://www.amazon.es/Carlota-en-las-alturas-HQ%C3%91-ebook/dp/B00R7TSIO2

 

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2 pensamientos en “INSPIRA – DÍA 2

  1. Nisi dice:

    Qué bien encontrar una compañera de ruta así. Y me encanta lo de hacer prácticas de madre contigo. :)

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