Archivos Mensuales: junio 2013

Conversaciones veraniegas de autobús

– Pues tía, está todo controlado. Llegamos y vamos a un grupo y les preguntamos que donde está la fiesta, y entonces nos invitarán a ir con ellos y luego ya nos liaremos.

– O si no funciona, probamos la técnica del piti.

– Ya, pero tenemos que decir cuál de las dos técnicas: la de pedir pitis toda la noche a tíos feos o pedírselo a tíos guapos y ya quedarnos y enrollarnos con ellos.

 

Si no triunfan, nadie podrá decir que no fue por falta de planes alternativos.

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Dando ejemplo

Hoy me he enterado que las entradas del concierto que está dando ahora Bon Jovi tenían un precio más bajo porque él sabe que estamos en crisis.

Y, además, lo que es la banda no va a cobrar.

Podían los políticos tomar ejemplo, ponerse un sueldo como el de los mortales y así nos los tomaríamos en serio.

Y hasta podrían llenar el Calderón con fans y no abucheos.

Dolor infinito

Este iba a ser un post medio chorra, reconociendo la poca higiene bucal que tengo (si es que la hay) sus consecuencias y contando que he acabado yendo esta mañana al dentista para descubrir que no me podía arreglar el boquete que llevo en una muela porque tenía que curarme de una infección que llevo.

Pero en cuestión de 12 horas, este post ha dado un giro radical. Ahora es uno en el que habla de “verle las orejas al lobo” y de lo mal que se pasa cuando tienes un dolor que hace que te despiertes a las dos de la madrugada, no disminuye y todo lo que se te pasa por la cabeza en esas horas infernales.

Cuando el dentista me ha comentado esta mañana que si me dolía mucho-mucho él ya sabía lo mal que lo iba a pasar. Y me ha dado el visto bueno para que, además del antibiótico y el ibuprofeno cada 8 horas podía tomarme un Nolotil cada 4. En ese momento he pensado que era un exagerado y no lo iba a necesitar.

Así que a las doce de la noche sólo me he tomado el antibiótico y el ibuprofeno, he leído un poco y me he dormido sobre la una.

Y una hora después, ME DESPERTADO DEL DOLOR. Sudada pero con la frente fría. Y un dolor intenso en la encía superior derecha. Y me he tomado el Nolotil, esperando un milagro. A la hora y media, estaba desesperada. El dolor seguía con la mima intensidad. Y ha empezado la paranoia. He comprobado que todos los medicamentos que me he tomado no estaban caducados pero estaban en vigor. Y sólo había pasado hora y media, casi dos, no podía tomarme más pastillas. Y se te pasa por la cabeza la idea de que morirse en ese mismo momento es lo que deseas, para que el dolor desaparezca. Y haces algo que te sabe mal, que sabes que no va a funcionar pero que necesitas hacerlo aunque sean las cuatro de la madrugada: llamas a tu madre por teléfono. Y te dice que te tomes otro Nolotil porque no pasa nada y te intentes relajar. Y cuando cuelgas, lloras un poquito porque lo llevabas atascado y necesitaba salir.

Y te tomas el segundo Nolotil rezando para poder dormir y que se haga de día y no tener que luchar contra la combinación de dolor, silencio y oscuridad.

Como nada cambia, opto por dejar que Turbo venga a mi cama a ver si con el ronroneo me siento mejor. Y la luz encendida. Pero no, seguimos igual.

Y por eso estoy a las  cinco menos cuarto escribiendo este post, intentando no pensar en el dolor. Hace mucho que no me pasaba. Y es horroroso. Pero por mucho que le ve las orejas al lobo, sé que seguiré igual. O a lo mejor tengo suerte y esta vez lo consigo.

Pagas Extras

Cuando empecé a trabajar en Los Doblones, allá por febrero de 2011, decidí que quería 14 mensualidades. Lo que viene a ser tener pagas extras.

Lo que mola de las pagas extras es que son un poquito más que la nómina mensual.

Eso dicen. Yo no lo puedo decir porque en un poco más de dos años aún no he cobrado una paga extra entera. Miento, puede que una si.

La primera fue una birria. Descubrí que en los Doblones las pagas extras anuales por lo tanto me tocaba lo proporcional de febrero a junio.

La segunda más de lo mismo. Lo proporcional desde febrero a diciembre.

La tercera, podía comprobarlo pero técnicamente debía ser correctamente un pellizquito más que lo de cada mes.

La cuarta, que tocó las navidades pasadas, una birria. Aunque sigo trabajando en Los Doblones, internamente me cambiaron de empresa y técnicamente mi paga era proporcional desde octubre a diciembre. Pero si, tuve mi merecido finiquito.

Y este mes he cobrado la de este verano, en la que sigue sin ser lo que había oído hablar al convertirme en doblonera.

A ver si en Navidad no me llevo otro chasco como en las anteriores y pueda decir:

Siendo doblonera cobré 2 pagas extras enteras y las recuerdo.
Al menos la última =P

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