Archivos diarios: 5 enero, 2013

Y la Pereza sigue aquí

Ha pasado medio mes desde que el hombre de la barba blanca vino y llevo arrastrando desde entonces dos cosas: la pereza, que pedí que se la llevara, y mocos en la garganta, que aparecieron la mañana de Navidad, acompañados de afonía y una tos horrorosa.

Lo segundo me lo miraré el martes, aprovechando que voy a por recetas.

Pero lo primero, con el frío, pasa como en Gran Hermano: se magnifica.

Llevo 2 sábados de pereza al 100%. Y no exagero.

Hoy, el segundo sábado ha sido idéntico al anterior:

Me despierto a las 11 porque suena el despertador, abro la persiana y vuelvo el edredón pensando que con la luz me terminaré de despertar.

Me despierto del todo y veo que son las dos de la tarde. Tengo flashes de haber dado varias vueltas y estar a ratos con los ojos abiertos y de vez en cuando despertarme con lo maullidos de Turbo pidiendo comida, cosa que hace a todas horas.

Consigo levantarme en algún momento entre las dos y las tres y media. Hace tanto frío que no quiero salir de la cama.

Por supuesto, el plan que hice mentalmente la noche de levantarme, desayunar sano y aprovechar la mañana de luz es cambiada por un hambre terrible y comer lo que pillo y sintiéndome culpable por no saltarme la dieta.

Me pongo el batín para evitar volver a la cama y después de darle de comer a Turbo, y empieza la segunda parte del día que, puede ser apoltronarme en el sofá a ver series o hacer algo durante media hora y echarme una siesta que acabará al empezar la noche.

Ah, bueno, en algún momento, siempre salgo afuera y descubro, demasiado tarde, que en la calle no hace frío. Arreglo y riego las plantas y me entretengo hasta que estoy contenta de cómo las he dejado. Mi única actividad del sábado.

Llega la hora de cenar y me siento tan mal, en el sentido de haber desaprovechado el día y que no me he movido nada, que no tengo ni hambre.

Y mirando al vacío, se me pasa el tiempo y me pasa que descubro que son casi las doce de la noche o más, el día ha terminado y me siento fatal por todas las veces que no hago cosas por “no tener tiempo”. Y me voy a dormir porque hace tanto frío que auqnue no tenga sueño me siento incapaz de hacer algo y ser nocturma-activa como lo solía ser antes.

Sé que el domingo lo aprovecharé más, lo tengo demostrado. El remordimiento ayuda pero no del todo. Y que por la noche me dará mucha rabia tener que ir a currar al día siguiente y haber perdido un día del finde.

Así que voy a ceder, me voy a desenfadar y creo que aun llego a tiempo para que Sus Majestades, los 3RM, me incluyan en su lista de gente que se ha portado bien y me ayuden a aprovechar más la vida.

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