Archivos diarios: 12 julio, 2011

Más bichos

Y crees que ya no pueden aparecer más y… ¿que ocurre? Que sacas la ropa de la lavadora, te encaminas a las escaleras que llevan a la terraza y, además del susto, te encuentras un lagarto. Pero no un dragoncillo de esos que se comen los mosquitos, no. Es grande y en su boca por lo menos le caben 4 de tus dedos.

Y ahí estaba, que no se movía, pero yo sin fiarme, porque también me pasó eso con el dragoncillo y resultó que estaba vivo. Total, que hago lo que hay que hacer en estos casos: llamar a mi madre.

Después de que me llamara “exagerada” y se riera varias veces, me dice: Bueno, si no te atreves a matarlo ni a ahuyentarlo, pues ponle una palangana encima. Mi madre se lo tomó un poquito más en serio cuando le dije: Mamá, si le pongo una palangana, la mueve.

Y pasamos al plan B: llamar a la vecina de enfrente, que como es autóctona, pues debe de estar más acostumbrada. La vecina no estaba pero el novio de la hija sí. El chaval vino y me alegró ver la cara que ponía mientras decía: “ostias, que bicho más grande”. Al final resultó que el bicho estaba más seco que la mojama.

Pero aún me acuerdo, menudo lagarto. El chaval me dijo que lo más probable es que fuera un “fardacho”. Luego lo busqué en Internet y sí, lo era. Mi tío me comentó que son una especie protegida y que si los matas te pueden denunciar. ¡Encima!

Después de semejante lagarto, comentar que, en el hueco de la leña y en la terraza he podido contar 3 cachorrillos de gato, la gata madre histérica/hormonal que se piensa que le he robado a Turbo y Tigre y un gato gordo y viejo que he bautizado con el nombre de Isidoro no tiene tanto impacto.

Adjunto una foto de Juancho, el lagarto. No sé ve bien porque saltó el flash, pero os he cutre indicado donde está el bicho en cuestión. Quería hacerle una foto mejor, pero no era plan de hacer esperar al chaval que vino en mi auxilio.