Archivos diarios: 1 enero, 2011

Nochevieja + Año Nuevo

Como toda bloguera que se precie, ahí va mi post de Nochevieja+Año Nuevo.

Para hablar de la Nochevieja, antes preferí documentarme un poco para no centrarme exclusivamente en mis traumas personales.

Y me dio la risa al encontrar la definición de la Nochevieja en Wikipedia. Supe que saldría un post muy bueno para terminar/empezar el año. Y me llamó la curiosidad el saber que hacen en otros países.

En España la tradición de Nochevieja más extendida es la de las doce uvas, … Consiste en comerse una uva cada campanada que da el reloj de la Puerta del Sol, en Madrid, a las 12 de la noche el día 31 de diciembre, antes, claro, acompañada con una buena cena en reunión de toda la familia. Se dice que quien no coma las 12 uvas antes de que terminen las campanadas tendrá un año de mala suerte.

Cuando dice “quien no coma”…¿hablamos de tragar o meter en la boca? Porque si es tragar, menudo año de mala suerte me espera. No lo conseguí, me perdí con la número 9, los numeritos de la tele me liaron y no sabía si la que estaba coloreada era la siguiente o la que tenía que tragar en ese momento. Contar uvas, mirar a la tele y tragar simultáneamente no es lo mío. Los sosos de mis dos primos me dijeron que ellos no son “de comer uvas”. Y mi madre, que se las preparó a la mascota perruna y yo decidí que ya era suficientemente adulta para pelármelas, que este año las comería con piel.

Por cierto, la perra con la tontería se comió 24 uvas. Casi se atraganta.

Este evento se retransmite en directo por la televisión. Los españoles desde sus casas esperan el momento de la primera campanada para comer las doce uvas, 36 segundos antes de la medianoche. Se come una uva cada tres segundos, una por cada campanada. Previamente, antes de las campanadas, baja una bola metálica del reloj y suenan cuatro cuartos.
En la Nochevieja de 1989, la locutora de Televisión Española Marisa Naranjo se equivocó y anunció como cuartos lo que en realidad ya eran las campanadas. De esta forma, involuntariamente, dejó a muchos los españoles sin poder comer las uvas. Al día siguiente, la noticia apareció en todos los medios de comunicación. Al final la despidieron. Hoy en día, aún se recuerda ese famoso gazapo televisivo.

Ains, pobre mujer, que la despidieron.

Como ha cambiado lo de la profesionalidad en televisión, ahora, hasta a la Belén Esteban le dejan dar las campanadas. Y si te equivocas, como mucho apareces en Youtube, como estas, por ejemplo:

Irma Soriano: http://www.youtube.com/watch?v=SN2fHtWBO9A

Carmen Sevilla con su 1964 en vez de 1994: http://www.youtube.com/watch?v=rZ1ARW3RGDo
y con sus doce uvas personalizadas:

1. Una!
2. Carmen suerte!
3. Felicidad España!
4. Que Dios os bendiga
5. Para toooooodos los enfermos
6. Para todos que tengais trabajo
7. Para todo el mundo que… mmmm…encuentre la paz
8. Para España que…
(no entiendo lo que dice)
9. Para todos los…
(no estoy segura si dice algo más)
10. Para los que queráis
11. Para todos vosotros, para todo el equipo de Telecinco
12. Feliz 1964!!!

Después de las 12 campanadas ya en el año nuevo es muy común felicitarse el año con todos los familiares de la cena y llamar a todos los que están fuera. Por esta razón las líneas telefónicas quedan colapsadas durante varios minutos después de la entrada del Año Nuevo. Luego se brinda con champán, cava o sidra.

En mi casa, lo de la Nochevieja ha sido siempre con el pack básico famila (padre, madre, hermano perroflauta y yo) más otra familia básica. Solían ser los vecinos pero ahora son unos raros (la edad y las manías, que son muy traicioneras). Este año, pensé que sólo seríamos los básicos y a última hora, llamamos a mi tio, mi tia A. y mis 2 primos, de 11 y 16 años. Ah, y la abuela, que este año ha pasado a formar parte del pack básico familia. Me había hecho a la idea de estar tranquilos, cenar, y a las 00.00 tomar las uvas, felicitarnos y seguir tranquilos, cada uno con su tema. Y fue un estrés. Cenamos demasiado pronto y a las 22.40, estaban todos sentados en el sofá como sardinas en lata. Tuvimos que recurrir al juego de cartas Uno.

Y lo de las llamadas. No he recibido ni una, ni un mensaje. Pero supongo que es normal, tampoco yo he mandado ninguno. Me gusta más felicitar en persona, u otro día, porque la gente está en su propia Nochevieja y el que no les mandes nada no significa que no te acuerdas de ellos, ¿no? Con esta excusa, intento autoconvecerme, jeje. Me ponen muy nerviosa este tipo de actos que tienen que generar como una reacción social única. Y si no estás en esa reacción, como que no perteneces al planeta (que en mi caso particular es cierto, pero vine a la Tierra con el objetivo de integrarme).

También, una vez que ha finalizado el año, es muy típico ir a discotecas, pub’s y demás sitios donde se celebre la entrada y salida del año.

Ahí tengo yo el otro trauma, el social/personal. No me gusta salir, me agobia que todo el mundo salga, pienso en el tráfico que va a haber, el frío, lo lleno que va a estar todo y que este año, en concreto, los fumadores estarían  con ansiedad de saber que ya no podrán fumar en espacios cerrados por la ley antitabaco. Puf, tal agobio, que paso de salir. Me hubiera molado un plan tranqui de estar en casa de algún/a amigo/a, con un novio, mi primo de mi edad… pero ya me he rendido. La Nochebuena la sé disfrutar, pero la Nochevieja nunca me sale bien. Antes de irme a  las Irlandas, un rollo, mis amigas de entonces se compraban trajes de 10.000 pesetas o 60 euros más la entrada a un cotillón, que suponían otros 50 euros más. En esa época, mi familia era de las de nivel económico medio-bajo. Siempre me pareció un derroche de dinero (y más teniendo en cuenta que no era mío). Luego, en Irlanda, los 2 años, las pasé sola. Triste, pero nadie me invitó y no me apetecía acoplarme por el morro a ninguno de  los planes de la gente que conocía. La del 2009, fue cara, 400 € en total (billetes de tren y bus+alojamiento+cena nochevieja+discoteca+comidas varias) y 12 horas de viaje en tren+bus a Praga. Mis esfuerzos/intentos de formar parte de un grupo. Me gustó. Conocí a los becarios de Budapest allí y los he metido en el saco de personas con las que conecto =)

 

Personalmente, ya me había hecho a la idea de acabar el año tranquila y empezarlo sin pillar rollos mentales. Lo acabé estresada, casi sin cenar, con sueño y dolor de cabeza. Por eso, el Año Nuevo ha sido tranquilo, productivo y renovador, como quiero que sea el resto de mi año, pensando en cuales serán mis propósitos del año 2011 o en lo que le voy a pedir a los reyes Magos.

¡¡¡ FELIZ AÑO NUEVO !!!