Archivos diarios: 9 diciembre, 2010

La ruptura

Hace un mes que volví de Dublín.

Fui creyendo que lo podríamos arreglar. Llegué y Jabuk ya había decidido que no me quería en su vida.

Y ya que empecé con la historia en el blog, me debo el acabarla. No sabía cómo escribirla. Lo que tengo claro es que no es el post que yo quería. Quería escribir que todo fue bien y que estamos juntos.

Después del finde largo allí, me propuse enfocarlo sin dramatismos, contando la anécdota del avión, el encuentro con mi madre postiza irlandesa y alguna tontería más que pasara por mi cabeza.

Todo iba como había previsto. Sí, él me dejó y no quiso hablar mucho del tema, así que hablé yo y me sirvió como despedida, asimilándolo con tiempo, como necesito yo asimilarlo todo. Pero 2 semanas después, me escribió un mail con nada de tacto que evolucionó a un intercambio de 6 mails en total, 3 suyos y 3 míos. Me escribió las cosas que yo había ido a escuchar a Dublín y nunca me dijo. Y me di cuenta que nuca me aceptó como yo era. Y me jodió. Entre otras cosas, porque siempre me echó encara que yo pretendía cambiarlo y no lo aceptaba como él era. Y me enfadé. Y le dije que me dejó cuando necesitaba su apoyo y que sus mails de amigo desde la distancia no los quería. Él “auguraba” que si perdíamos el contacto, él se olvidaría de mi en 2 semanas. Y parece que se ha cumplido. No he vuelto a tener ninguna comunicación por su parte.

Y por eso, este post no se merece mis esfuerzos, detallitos que les pongo, sin elección del color de la fuente, sin justificar, lo más básico posible, contenido puro y duro.

Me sabe mal por los irlandeses y el resto de la gente que vive allí, pero mi enfado tiene un poder incontrolable: he conseguido llevar al país a un estado del que han tenido que rescatarlo, cortan el agua de vez en cuando por períodos de 12 horas y van a subir las tasas…Muahahahaha.

Hace varios días, pillándome por sorpresa, vi que Jabuk había comentado en Facebook algo en el muro de una amiga en común. Él, que no se acordaba de su contraseña y que ni siquiera tenía foto de perfil. Me dio rabia. Yo pensaba que lo había eliminado de todos los sitios posibles y comunes.

No quiero saber nada más de él, sé que va a superarlo (si no lo ha hecho ya) antes que yo, que va a rehacer su vida, olvidarse de mi y no quiero saberlo.

Desde este “incidente”, mi mente me la está jugando. Imagino que vuelve. A por mí. Pero incluso para mi imaginativa cabecita, hay demasiados detalles que cubrir para que sea creíble. Y lo sé, no lo es. Y por una parte, es mejor para mi, ya que si él volviera, yo volvería a caer en el error de creer que podemos estar juntos. Sé que soy la mujer de su vida, nadie lo va a hacer más feliz que yo, y que nadie se olvida de mi si me ha conocido de verdad. Supongo que ahí está el problema: nunca vio como yo era, me midió con la misma regla que a todos. Y yo soy diferente además de increíblemente especial y fantástica (soy más cosas, pero eso ya lo sabéis, jeje).

Estoy cansada. Me siento como si hubiera acabado una lucha (conmigo misma) por una causa perdida. Siento que he malgastado tiempo, dinero y muchas ilusiones.

Y puede que me esté autoengañando (espero que no), pero a pesar de estar cansada, me encuentro mejor “en general” de lo que imaginaba.

Por eso escribo este post, para pasar página.

Me apetece seguir contando tonterías de las mías, cosas que pienso, cosas que hago y olvidarme de esta historia de amor que nunca existió.